BAGDAD. Las milicias insurgentes iraquíes han comenzado a planificar el secuestro del príncipe Enrique (Harry) cuando éste llegue a Irak el próximo mes para colaborar en las operaciones militares del Ejército británico, según informab aayer el diario The Observer. De acuerdo con el rotativo, algunas de las principales facciones paramilitares del sur de Irak han colocado informadores en los barracones empleados por las fuerzas de Reino Unido para vigilar al príncipe, tercero en la línea de sucesión al trono. Además, varios líderes de grupos insurgentes afirmaron que sus hombres han empezado a descargarse fotos de Harry y a repartirlas entre el resto de guerrilleros.
Estas informaciones, según el diario británico, ponen en tela de juicio la decisión del Ministerio de Defensa de permitir al príncipe servir en Irak, donde él y su unidad podrían ser contemplados como un valioso objetivo por los insurgentes. La noche del viernes un portavoz del Ministerio de Defensa declaró a The Observer que el Gobierno «no ha ocultado el hecho de que el príncipe se va a Irak y que los malos saben que llega», y añadió que cuentan con que «le consideren un objetivo importante».
Por otra parte, ayer se vivió una nueva jornada de violencia con la brutal explosión de dos coches bomba en el sur de Bagdad, que causaron al menos doce muertos, entre ellos dos policías, y 95 heridos, de los cuales cerca de cuarenta son agentes de los cuerpos de seguridad, ya que los vehículos, conducidos por suicidas, explotaron cerca de la comisaría del barrio de Al-Elám.
Los numerosos heridos fueron trasladados a diferentes hospitales de la zona, mientras que los equipos de rescate siguen con sus trabajos de búsqueda de más víctimas entre los escombros de los edificios destruidos en el atentado. Se espera que el número de muertos aumente en gran medida, debido al gran número de heridos en estado crítico y a la devastación en la zona.
Nuevos ataques
El nuevo ataque se registró un día después de que el Ministerio del Interior iraquí anunciara que hoy comenzará a emplear nuevos equipos para detectar los coches bomba y los artefactos explosivos en el marco del plan de seguridad Aplicamos la ley. Esa iniciativa entró en vigor el pasado 14 de febrero en la capital y sus alrededores para poner fin a la violencia, pero no parece haber logrado su objetivo dados los atentados que sacuden la capital iraquí casi a diario.
Además, en la jornada de ayer también murieron tres soldados estadounidenses y otros cinco resultaron heridos en dos incidentes distintos registrados en Irak.
Dos de ellos perdieron la vida en ataques o combates en la ciudad de Bagdad, mientras que un tercero pereció en un accidente no relacionado con los enfrentamientos, según informó ayer el Ejército norteamericano, que no ha revelado las identidades de los fallecidos a la espera de informar a sus familias. AGENCIAS