Lunes, 23 de abril de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

ELECCIONES FRANCESAS
Sarkozy invita al sueño de una «República fraternal»
Los socialistas apelan a la unión en torno a Royal en contra del candidato de la «mayoría saliente». El centrista Bayrou pone sus votos al servicio de «una política nueva»
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

PARÍS. DV. El candidato conservador al Elíseo, Nicolas Sarkozy, vencedor de la primera vuelta de las presidenciales, proclamó anoche la voluntad de unir al pueblo francés en torno a un «nuevo sueño» de una «República fraternal». Mientras tanto el líder socialista François Hollande llamó a la unión en torno a Ségolène Royal el próximo 6 de mayo para pronunciarse a favor de la «candidata del cambio» en detrimento del «candidato de la mayoría saliente».
«Invito a todos los franceses de buena voluntad, cualesquiera sean sus orígenes, creencias o partidos, a unirse a mí para que juntos podamos construir la Francia fraterna», declaró Sarkozy media hora después del cierre de los colegios electorales. Ante los entusiastas seguidores agrupados cerca de la sede de su partido, la conservadora y gobernante UMP, el ganador en el intermedio reclamó a su oponente en la segunda parte un «debate de ideas con claridad, sinceridad y respeto de las personas».
Sarkozy se presentó como el protector del pueblo frente a la violencia, la delincuencia, la competencia desleal y la marginación. «Quiero poder hablarles a los franceses de protección sin ser acusado de proteccionismo y hablarles de nación sin ser tildado de nacionalismo». El candidato de la UMP percibió en las urnas el mensaje de ir «hasta el final del debate entre dos ideas de la Nación, dos proyectos de sociedad, dos sistemas de valores y dos concepciones de la política».
Hollande
Desde el bando opuesto, Hollande se congratuló de que su compañera y madre de sus cuatro hijos cosechara más apoyos que François Mitterrand en 1981, «que abrió por primera vez en la V República el camino de la victoria» para la izquierda. Entonces el desaparecido presidente socialista también quedó en segundo lugar, detrás del centro-liberal Valéry Giscard d’Estaing, que era el mandatario saliente y ahora respalda a Sarkozy.
El centrista François Bayrou, virtual árbitro de la contienda, anunció que ponía sus más de siete millones de votos al servicio de «una política nueva» y una «idea de cambio». Pero no se pronunció sobre su eventual apoyo a uno de los dos candidatos aún en liza, aunque aseguró que «pondré todas mis fuerzas en la renovación de la política francesa», y agregó que quiere que «nadie pare la esperanza» del cambio político «que está naciendo esta noche».
Visiblemente decepcionado por su resultado, Jean Marie Le Pen reconoció que se había equivocado al pensar que reinaba el descontento en el país. «Los franceses están muy contentos. La prueba es que acaban de reelegir a los partidos que se encontraban en el poder y que son responsables de la situación de Francia», ironizó el líder ultraderechista antes de apostillar: «Me temo que la euforia no durará mucho tiempo».
Le Pen eludió la pregunta sobre su consigna de voto para la segunda vuelta y aplazó su decisión a los días venideros. El pasado jueves había declarado que «quizá» contactaría con el candidato de la UMP, mientras que éste reiteró el viernes que no habría ningún acuerdo con el Frente Nacional en las legislativas de junio ni ministros lepenistas si resulta elegido presidente.
Desde la sima electoral más profunda en los anales comunistas, Marie George Buffet llamó a votar «sin dudas» por Royal, aunque «lúcida sobre las insuficiencias y las ambigüedades» de su programa. «Sarkozy es un hombre peligroso para nuestros derechos sociales y democráticos que ha optado deliberadamente por retomar las tesis insoportables del FN con el fin de convertirse en el candidato de la derecha y la extrema derecha», declaró la candidata que ha llevado al PCF al borde de la desaparición.
Los Verdes también invitaron a votar por Royal a todos los electores de su postulante, Dominique Voynet, «para batir a Sarkozy y evitar el riesgo de elegir a un candidato que proyecta poner a los franceses unos contra otros».
Algo muy similar hizo la política trostkista Arlette Laguiller, que en el año 2002 no había lanzado consigna de voto para dirimir el duelo entre el neogaullista Jacques Chirac y el radical Le Pen.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS