ONDARROA. DV. La anchoa vuelve a ser el objeto de disputa entre los pescadores de España y Francia ante el inicio de una campaña experimental que pretende conocer el estado del recurso. La posibilidad de que la anchoa se acabe vendiendo en los puertos franceses puede generar una primavera caliente, una situación que empeoraría si al final se demuestra que, ante el mal estado de la especie, hubiera sido conveniente no abrir el caladero.
La especie
La anchoa tiene una esperanza de vida corta (3 años). Tiene una alta tasa de mortalidad porque está en la base de la pirámide alimenticia marina, lo que conlleva que una buena parte de cada generación se vea diezmada cada año. Cada anchoa puede poner unos 200.000 o 300.000 huevos al año, de los que a veces sólo sobrevive uno, suficiente para mantener la biomasa. Pero si la abundancia de las nuevas generaciones de anchoa falla, la población se reduce rápidamente y se puede llegar a un colapso del que es difícil recuperarse, como sucedió con la anchoveta del Perú, la sardina de California, el arenque de Noruego o la anchoa en el mar de Alborán. La población de anchoa es altamente variable. Aunque desde el año 1997 la mortalidad a raíz de la pesca ha permanecido bastante por debajo del nivel cautelar fijado por el CIEM (Consejo Internacional para la Exploración del Mar), en los años 2003 y 2004, la biomasa de reproductores descendió por debajo de los límites biológicos seguros debido a fallos sucesivos de los reclutamientos desde el año 2001. Lorenzo Motos, del instituto de investigación AZTI, evaluaba que «el stock de esta especie padece un riesgo creciente de reducción de su capacidad reproductiva. En otras palabras, a los niveles de biomasa actuales, la producción de generaciones abundantes se puede ver disminuida» .
Su importancia
La costera de la anchoa, junto con la del bonito del Norte, constituye el principal sostén económico de la flota de cerco cantábrica, con cerca de 210 embarcaciones del País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia dedicadas a su pesca directa. La pesquería pudo desarrollarse desde comienzos del siglo XX con el asentamiento de conserveros italianos en el País Vasco y Cantabria y alcanzó su apogeo a comienzos de los sesenta cuando una flota de unos 570 cerqueros descargaba capturas superiores a las 50.000 toneladas (Tn) anuales (con un máximo de 80.000 Tn. en 1965). Estas capturas no fueron sostenibles y durante los años siguientes hubo un descenso progresivo de capturas y, por consiguiente, del número de barcos que podían vivir a su costa. Las capturas promedio (desde el año 1990) son de unas 15.000 Tn. y normalmente para mediados de mayo se alcanza el 40% de las capturas anuales de anchoa. La anormalidad de 2005 radica en que para el 12 de mayo apenas se habían descargado 200 Tn. de anchoa, algo que no había sucedido nunca, lo que llevó a parar a toda la flota. Incluso en los años 1982 y 1986, que ostentaban el record de las peores costeras, para final de primavera se habían capturado 4.500 Tn y 2.900 Tn, respectivamente.
Situación de la anchoa
La situación de la anchoa es precaria desde tiempo atrás. El carácter sensible de esta especie, la presión pesquera y los cambios oceanográficos llevaron el pasado diciembre a decretar el cierre de la pesca ya en 2006. Las federaciones de cofradías de pescadores de la cornisa cantábrica reconocieron que la anchoa ha sido sometida a una elevada presión pesquera, frente a la capacidad productiva del recurso. Y como principal causa de la crisis que padece la especie se ciñen en los elevados totales autorizado de capturas (TACs), sobre las 33.000 toneladas por año, así como por la consolidación de una flota de arrastre pelágico relativamente nueva que ha podido faenar «gracias a los intercambios legales e ilegales». También se indica, en un informe remitido a la UE, que «creemos que Francia con el arrastre pelágico ha desarrollado un incremento del esfuerzo pesquero a largo plazo insostenible», señala el informe. En base a la relación de capturas se demuestra que en 1960 Francia capturó 1.085 toneladas de anchoa, frente a las 57.000 de España. No obstante, con la aparición de la flota pelágica gala, en 1993 las capturas de los pescadores del país vecino se elevaron a 20.914 toneladas, frente a las 19.173 toneladas de España. En 2003, Francia capturó 7.593 toneladas y España 3.002 toneladas. El pasado año, Francia descargó 972 toneladas y España 458.
Un histórico TAC=0
Este declive continuado de la anchoa provocó que por primera vez en la historia de la pesquería de la anchoa, en el Consejo de Ministros adoptase, en Bruselas una TAC=0. Tras una dura y larga negociación, el Ministerio español se plegó a la insistencia francesa y aceptó, junto al TAC, una campaña experimental de anchoa durante esta primavera. El TAC=0 se establecía frente a las 30.000 toneladas de TAC que se registraron a principios de esta década y las 5.000 toneladas del 2006. La ministra, Elena Espinosa, se felicitaba del acuerdo del Consejo, pero después se conoció la existencia de una campaña experimental para conocer la situación del recurso. En este sentido, el Consejero vasco de Pesca, Gonzalo Saenz de Samaniego, explicó que «hemos presionado mucho, hasta primera hora de la mañana, para que se mantuvieran los criterios científicos, pero en vista del proceso de la negociación y leído el primer documento del cual partíamos, estaba claro que esto era, con la intención francesa, un mero disfraz para intentar justificar una pesca de cualquier forma».
La campaña experimental
El Consejo de Ministros de la UE aprobó la realización de una campaña experimental, con el fin de conocer el verdadero estado del recurso. Generalmente, todas las campañas experimentales que se llevan a cabo cuentan con la participación de buques oceanográficos y una presencia testimonial de uno o dos buques de pesca, tal como se ha acometido en los caladeros canadienses con el bacalao y fletán. El acuerdo permitía contar con 20 barcos españoles y ocho franceses entre abril y junio, aspecto que sorprendió a los pescadores. Las condiciones de esta campaña las debe determinar el Comité Científico y Técnico de la Comisión Europea. La Comisión Europea solicitó un informe para que se establecieran las condiciones en las que debía desarrollarse la campaña. El documento está en poder de la CE y de Francia y España desde el pasado 15 de marzo, pero su contenido se conoció hace escasos días.
¿Científica o comercial?
La realización de la campaña experimental o científica ha dejado abierta la posibilidad que los barcos puedan capturar la especie para su venta en los puertos. Así, los hicieron los pescadores franceses con descargas de entre siete y diez toneladas. Estas capturas exasperaron a los arrantzales y el ministerio de Pesca expresó al comisario europeo de Pesca, Joe Borg, su descontento por la situación creada por Francia, y confió en que Bruselas apoye la posición española. Pretender que los barcos comerciales den una información científica es un absurdo. El corto período de las faenas lleva a que Francia trate de rentabilizar el año con la pesca de la anchoa, con una gran demanda desde el mercado español, abriéndose así la posibilidad de obtener amplios beneficios. En particular, la misiva «ponía de manifiesto que no había todavía un acuerdo de los dos países para efectuar las campañas científicas y en tanto no se llegara a un acuerdo no se podían iniciar las mismas». El consejero de Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, Gonzalo Saenz de Samaniego, también protestó y pidió a la Comisión Europea que tomara «cartas en el asunto» ante «el claro desafío a los acuerdos» sobre la pesquería de la anchoa que ha supuesto que barcos franceses salgan antes de tiempo a faenar. Los arrantzales y el Gobierno Vasco pusieron en evidencia que el acuerdo del mes de diciembre fue «un intento de burlar la legalidad y de querer camuflar una pesca comercial bajo un carácter científico». El Gobierno Vasco apuntó que llevaría a cabo todas las medidas para prohibir la venta de la especie.
Soluciones
Es preciso, tal como recomienda el sector de bajura, solicitar un plan de gestión a largo plazo, con el establecimiento de un TAC analítico, basado en informes científicos, un programa de adaptación del esfuerzo pesquero a la productividad sostenible del recurso, así como el sostenimiento del esfuerzo ejercido por la pesquería al cerco del Cantábrico, que dispone del 90% de los derechos de pesca. Junto a ello, los pescadores quieren que las capturas de esta campaña no sean comerciales porque pueden generar una espiral peligrosa. Para los arrantzales, la solución de la crisis pasa por la reducción del esfuerzo de la flota de arrastre pelágico. Junto a ello, el plan de adaptación debería de ir acompañado de medidas socioeconómicos, reforzar el control de capturas y potenciar la investigación científica. Para la mayor parte de poblaciones de peces pelágicos en el mundo se deben llevar a cabo políticas de gestión que aseguren explotaciones moderadas y el sostenimiento de la población por encima de unos niveles mínimos (o biomasa límite). Por debajo de estos niveles, los riesgos de mayor hundimiento de la población, por fallos sucesivos del reclutamiento o por sobreexplotación, pueden aumentar de manera exponencial. Sin embargo, para la pesquería de la anchoa del Cantábico no se han definido todavía objetivos claros de gestión. El Consejo Internacional de Exploración del Mar (CIEM) ya ha propuesto niveles de explotación sostenibles y una biomasa mínima de salvaguarda (21.000 toneladas) basados en criterios biológicos propios de esta especie.