Con 17 años se vino a Donostia a tocar la batería. Fue en verano. Él y otros músicos inaguraron el Avenida Club. Más tarde casose aquí y cogió la representación del grupo Freixenet que no es sólo sinónimo de cava sino que comercializa albariños, vinos australianos, franceses, Ruedas, e incluso, espumosos mexicanos y californianos. Con él hablamos de Sant Jordi, la rosa y el libro. También de la calçotada que se celebrará de nuevo mañana al mediodía en el bar Pais Petit.
- Nosotros en este país también tenemos una criatura de Dios que acaba con los dragones.
- ¿Ah sí? ¿Quién?
- San Miguel, señor de Aralar. Cuentan que un caballero del barrio de Goñi hacía penitencia en la montaña cuando apareció un dragón con ánimo de devorarle...
- ¿Y?
- El caballero arrastraba cadenas penitenciales y estaba indefenso. Pero tuvo arrestos para gritar '¿San Miguel me valga!'
- ¿Y?
- Con gran estrépito apareció el arcángel y gritó 'Nor Jaungoikoa bezala!'
- ¿Eso significa?
- '¿Quién como Dios?'
- El dragón queda vencido...
- Rendido ante el ángel que porta sobre su cabeza la cruz. ¿Cuál es la historia de su Sant Jordi?
- Nuestro y de los griegos, los portugueses y los ingleses.
- Claro claro. Patrón de Inglaterra y de los boys scouts. Pero ese es Saint George. El suyo...
- El nuestro lanceó al dragón en la Conca de Barberà.
- Que está por...- En Tarragona, cerca del monasterio de Poblet. En Mont Blanch...
- Había, seguro, un dragón que asustaba a los lugareños.
- Les destrozaba las cosechas y arrasaba sus casas.- Para calmarle, los payeses...
- Le ofrecían sacrificios humanos. La víctima se elegía por sorteo.
- Un buen día al sortearse los nombres salió el de la bella hija del señor feudal del lugar.
- Quien en buena lid, pero muerto de tristeza, aceptó el sacrificio de su primogénita.
- Pero entonces...
- Apareció el caballero, un bravo soldado nacido en la Capadocia, hijo de aristócratas cristianos.
- Lanceó al dragón...
- Salvó a la doncella y liberó al pueblo de su esclavitud.
- Suena a un hermoso cuento más que a la hazaña de un santo. No me extraña que la Iglesia descabalgara a Sant Jordi del santoral.
- ¿Cómo que lo ha descabalgado?
- ¿No se ha dado cuenta de que el 23 de abril la gente, oficialmente, trabaja en Cataluña?
- Sí, pero como también trabajamos el día de la Virgen de Montserrat pensé que...
- No no. En 1970, la Iglesia, sin datos sobre San Jorge (quizás fue mártir en tiempos de Nicodemo...), declaró su fiesta optativa.
- El 23 de abril es fiesta nacional en Aragón.
- Normal, ustedes comparten con Aragón algo más que la bandera cuatribarrada.
- No creo que a catalanes e ingleses nos importe que la Iglesia no reconozca a Sant Jordi. Siempre será el más bravo entre los bravos.
- Nada que objetar, pero el caballero de la lanza debe compartir su día con Adalberto, Pusina y Yuri.
- Da igual. Nosotros sabemos que el 23 es el día de Jordi, Miguel y William.
- Estamos hablando del santo, de Cervantes y de Shakespeare, ¿no?
- Justo. Ya sabes, murieron un 23 de abril.
- De ahí el Día del Libro.
- Y si al libro le añades una rosa, juntas cultura y amor.
- Y si me regalas ambas cosas en las Ramblas...
- ¿Las Ramblas! Con sus paradas de libros...
- ¿Paradas?
- Así llamamos a los tenderetes, a los stands, a... ¿Sabes? Se dice que si quieres encontrarte con alguien que llevas tiempo sin ver, has de ir a las Ramblas?
- ¿Incluso entre las multitudes del 23 de abril?
- Incluso. En las Ramblas siempre encuentras a quien quieres encontrar.
- ¿En Sant Jordi se comen calçots?
- No especialmente. Más en marzo.
- En Gros vamos a comerlos un día antes, el domingo 22.
- De perlas. Cualquier momento es bueno para tomar asado ese híbrido de puerro y cebolla untado en salsas y acompañado por embutidos. Es comida de hermandad. Se juntan las familias, los amigos, se habla y se brinda. Es comida al aire libre. En el campo, en las masías, en la calle.
- ¿Se cantan habaneras?
- ¿No! ¿Por qué?
- Por nada en especial. Me gustan las habaneras, con ese toque tan nostálgico, tan de emigrante.
- ¿A mí también pero la calçotada es una fiesta más de tierra. Las habaneras huelen a barco que cruza el charco. Por eso se cantan en las sardinadas. Y éstas se celebran mirando al mar.
- Entendido. Por cierto, hablando del cava, ¿qué tal va el negocio?
- Bien, aunque la cerveza nos gana la partida. Antes no. Antes en Donosti el cava se consumía mañana tarde y noche. Era increíble. No se bebía sólo en inauguraciones y celebraciones. La gente lo había adoptado como una bebida suave, larga, fresca y digestiva. Poco a poco vamos recuperando su sitio en las barras.
- ¿Brindamos?
- ¿Por Sant Jordi?
- Y por Miguel y William.
- ¿Te apetece un calçot?
- Untadito en salsa romescu.
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