MOSCÚ. DV. El miedo del Kremlin a que en Rusia pueda surgir una oposición fuerte es tal que no hay reparo alguno en criminalizar cualquier partido u organización que no comulgue con su línea política. El ex campeón mundial de ajedrez Gari Kaspárov fue ayer interrogado cuatro horas para determinar si sus recientes llamamientos a manifestarse contra el presidente Putin pueden ser tipificados como delito de «extremismo».
Según Yuri Kostanov, abogado del ajedrecista, el interrogatorio se centró en dos cuestiones, la entrevista de Kaspárov a la emisora Eco de Moscú el día 8 y el contenido de los pasquines de la organización que encabeza, Frente Cívico Unido. En ambas se llamaba a los rusos a participar en la Marcha de los disidentes del pasado sábado, manifestación convocada para protestar contra la política «antidemocrática» de Putin y para que se lleve a cabo una reforma de la ley electoral que posibilite unos comicios realmente libres y democráticos.
El acto fue prohibido. Acabo a porrazos y con más de 200 detenciones, entre ellas la del propio Kaspárov, que fue luego puesto en libertad tras pagar una multa. «Nuestros llamamientos son siempre pacíficos»", declaró el ex campeón tras abandonar las dependencias del FSB.
Hasta el ex presidente soviético Mijaíl Gorbachov cree que en Rusia hay una involución democrática. Le acusa de haber arrebatado a la población el derecho a unas elecciones limpias, de acabar con la libertad de expresión y de haber enterrado toda posibilidad de crear nuevos partidos políticos.
Putin parece haberse decantado ya por pasar el poder al primer viceprimer ministro, Serguéi Ivanov, general del KGB en la reserva y partidario de la línea dura.