Los archivos históricos y militares españoles suelen deparar, de vez en cuando, gratas sorpresas a los investigadores. Hace unos ocho años, el experto Pedro Barruso Barés encontró por casualidad un extraño mapa dibujado a mano, entre un montón de papeles desordenados que pertenecieron al Estado Mayor del general faccioso Emilio Mola. El croquis representaba la zona industrial de Gernika y Barruso envió su hallazgo a los miembros de Gernikazarra, que quedaron muy sorprendidos. «El documento demuestra que hubo, al menos, un espía en la villa foral», asegura José Ángel Etxaniz. En el mapa se pueden contemplar las dos fábricas de armamento existentes, las escasas defensas antiaéreas y, lo que es más curioso, algunos objetivos civiles y políticos, como el batzoki, la plaza del mercado, la cárcel, la extinta iglesia de San Juan, la estación de tren o el frontón, entre otros. Curiosamente, no aparece el puente de Rentería, que, a la postre, fue el supuesto blanco prioritario. El documento está fechado en octubre de 1936 y se desconoce si sirvió de algo a los pilotos de la Legión Cóndor que masacraron Gernika. Lo cierto es que las factorías de armas quedaron intactas. Gernikazarra quiere ahora profundizar en el estudio de los espías que hubo en la villa.