SAN SEBASTIÁN. DV. Nuevo por dentro e histórico por fuera. Así ha quedado el Palacio de Justicia donostiarra, ubicado en la calle San Martín. Cuatro plantas más sótano. En total, 1.785 metros cuadrados reconstruidos, dejando un espacio abierto, un patio de luces, de 216 m2 de una altura de tres plantas. La arenisca y las figuras alegóricas de la Justicia que ornamentan la fachada han sido saneadas y restauradas, por pura necesidad. Los excrementos de las palomas las han degradado durante décadas. Se ha instalado un sistema de pinchos en los aleros interiores y se han implantado novedosos sistemas de cables eléctricos e impregnaciones para impedir que se posen en los resaltes exteriores, de sólo diez centímetros, donde también habían encontrado la forma de descansar.
El luminoso patio interior tiene balcones con barandado de cristal. Las reproducciones de partes concretas y destacadas de las cristaleras y de los escudos de las poblaciones guipuzcoanas se han hecho sobre vidrio con un sistema de impresión digital muy complicado, utilizando paneles de resinas fenólicas, perfiles termocelulares y serigrafía perimetral. Las vidrieras originales son obra de los hermanos franceses Maumejean, artistas que a principios del siglo pasado eran los mejores de Europa y que fueron contratados para realizar las vidrieras del casino, hoy Casa Consistorial, y también las de este Palacio de Justicia (año 1915) y las del hotel María Cristina (1911), entre otras obras.
Una de las grandes novedades es que cuenta entre 800 y 1.000 puntos de tomas de datos de la red informática, un número excepcional pero necesario teniendo en cuenta que se graban voz e imagen de todos los juicios que se celebran con cuatro cámaras por sala.