Sábado, 21 de abril de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

AlDia
Denuncian el desamparo institucional de los enfermos mentales en Gipuzkoa
Cáritas, Hurkoa y Gizaide exigen a las instituciones medios sociosanitarios para prevenir su exclusión social Un estudio de Cáritas revela que el 42% carece de domicilio propio
Denuncian el desamparo institucional de los enfermos mentales en Gipuzkoa
Un indigente pide limosna en una calle. [EFE]
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
DATOS
Perfil: El perfil de los enfermos mentales que en Gipuzkoa viven en la exclusión social es el siguiente; es un guipuzcoano de entre 41 y 64 años (el 57% del total) , soltero (67%), no ha trabajado nunca (60%), y carece de ingresos (55%) y de vivienda (42%).

Reivindicaciones: Los organismos de la diócesis de San Sebastián exigen a las instituciones más residencias, pisos tutelados, centros de día y talleres prelaborales; medios ambulatorios de psiquiatría y más plazas en los centros psiquiátricos.

Publicidad

SAN SEBASTIÁN. DV. Por las calles guipuzcoanas deambulan cientos de enfermos mentales, solitarios, sin familia, trabajo ni amigos, muchos ni domicilio. Como son casi invisibles para el resto de la ciudadanía, no existen. Y la administración pública actúa conforme a esa indiferencia social. Hace un año Cáritas lanzó la alarma por la ausencia de recursos sociales y sanitarios que alivien la situación de tantos ciudadanos que son «los últimos de los últimos». Ayer, junto a las fundaciones Hurkoa y Gizaide, también vinculadas a la Diócesis de San Sebastián, endureció su denuncia por la inoperancia de las instituciones.

«La situación es muy apremiante y grave y no está recibiendo la respuesta debida de las instituciones», proclamó José Ramón Trebiño, delegado episcopal de Cáritas, que emprende una campaña de concienciación -Atención a la enfermedad mental- en todas las parroquias del territorio histórico.

Trebiño, el secretario general de Cáritas, José Emilio Lafuente, y el delegado episcopal de la pastoral penitenciaria, Patxi Muguerza, exigieron ayer más medios y más coordinación a las instituciones competentes (Diputación y Gobierno Vasco) para responder «con eficacia» a los enfermos mentales en situación de exclusión social y cuyo número ha crecido de modo «exponencial» en los últimos años.

Soledad e indigencia

En síntesis, los organismos de la Diócesis reivindican que las instituciones dispongan de pisos tutelados, residencias, centros de día y «talleres prelaborales» para estas personas, además de elevar el número de plazas de los centros psiquiátricos y de potenciar los centros de salud mental.

En los centros de asistencia social que dependen de las diócesis, se realizó hace un año y medio un estudio que dio como resultado que una de cada dos personas padecía algún trastorno mental. El perfil de los enfermos mentales responde a las siguientes datos: es guipuzcoano (71%) de entre 41 y 64 años (el 57% del total), soltero (67%), no ha trabajado nunca (60%), y carece de ingresos (55%) y de vivienda (38%).

Estos rasgos caracterizan a personas con biografías rotas y que deambulan como anónimos «náufragos a la deriva» en una sociedad guipuzcoana que «dispone de tantos medios y disfruta de unos niveles considerables de confort y calidad de vida», enfatizó Trebiño.

El delegado de Cáritas atribuyó el aumento de estas personas enfermas y absolutamente desvalidas a cuatro «raíces»: un estilo de vida competitivo y estresante que deja en la cuneta a los más vulnerables; el cambio en el modelo de familia, cada vez más fragmentada y reducida, por lo que ya no ejerce como colchón; el consumo de drogas y la pobreza. Son los «excluidos de la exclusión».

Más de todo

José Emilio Lafuente, secretario general de Cáritas, citó como ejemplos extremos de lo que les sucede a estas personas los casos de Abel Karim, un joven saharaui que se suicidó en la cárcel de Martutene, y del indigente Francisco Barrena, que falleció en San Sebastián tras pernoctar en la calle el pasado invierno.

Lafuente denunció la omisión de las instituciones públicas en esta materia: «Hacen falta recursos sociales y sanitarios, residencias para que quienes terminan siendo hospitalizados tengan un espacio de transición y no se produzca el efecto puerta giratoria, que salen del hospital, al que regresan al poco tiempo».

También reclamó «pisos tutelados para aquellos enfermos que tienen más autonomía personal; centros de día y talleres prelaborales; medios ambulatorios de psiquiatría, como ya existen en otras comunidades autónomas, para que los enfermos puedan ser atendidos incluso en la calle; más plazas en los centros psiquiátricos».

Además de los perjuicios intrínsecos a la ausencia de una red sociosanitaria que atienda a estos enfermos mentales, Lafuente resaltó las disfunciones que se crean en la red de inserción social en la que son atendidos como solución de emergencia. «Nuestros centros -explicó- no están preparados para atender y dar respuesta a estas personas, que terminan cronificados».

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS