La inclusión de Erisono en el Plan General supone un serio respaldo al plan del centro tecnológico Tekniker, para construir un polo tecnológico en dos fases. Se tratará de atraer a las empresas que crecen de forma paralela al centro de investigación. El objetivo es impedir que industrias de alto valor añadido abandonen Eibar en busca de destinos más preparados en infraestructuras -la morfología y el precio de terrenos es uno de sus desafíos- y también atraer a otras nuevas. El polígono industrial de Erisono es el destino planteado para una modalidad inexistente en el Bajo Deba, a pesar de su larga historia industrial que hoy debe adaptarse a nuevos tiempos. Este parque podrá acoger a 35 empresas y 1.450 empleos. En una primera etapa el parque alcanzará 130.000 metros cuadrados, 47.000 de ellos edificables. Este espacio dará cobijo a 12 empresas en torno a las propias instalaciones del centro tecnológico Tekniker. En total, se prevé que esta primera fase permita una facturación de 150 millones de euros con la creación de 565 puestos de trabajo. Además, se estima una facturación inducida en el Bajo Deba de 45 millones de euros. La segunda fase supondrá alcanzar los 440.000 metros cuadrados, con 125.000 edificables, cifras que lo aproximan a las del centro tecnológico de Miramón de San Sebastián. La facturación se estima en 500 millones de euros.
Frente a este plan, la coalición ilegalizada, Eibar Sortzen señala que «este polígono tendrá negativas repercusiones medioambientales y constituye todo un pelotazo para Tekniker».