El auditorio de la escuela de música Inazio Bereziartua acoge hoy, a las 21.30, la segunda jornada del ciclo Udaberriko astezkenetan mendi emanaldiak organizado por Morkaiko M.E. En esta ocasión, el protagonista será el elgoibarrés Aritza Monasterio, que presentará a los asistentes un audiovisual sobre la ascensión al Siula Grande, cima ubicada en la Cordillera Blanca, una cadena montañosa situada en la zona norte del Perú.
- ¿Qué se encontrarán los espectadores que acudan hoy a la escuela de música Inazio Bereziartua?
- Una película que recoge la ascensión al Siula Grande (6.344 metros) que realicé el año 2001 en compañía de Víctor Mlinar, Matic Jost y Tomaz Zerovnik, tres eslovenos con los que empecé a escalar hace doce años. Las imágenes se acompañan de música y algunos comentarios en los que relato una expedición de tres semanas de duración, incluyendo la marcha de aproximación a la montaña y el retorno, así como los tres días que necesitamos para hacer cumbre.
- Bautizaron a la ascensión con el nombre de 'Noches de Juerga ED 65-90º' ¿Tan divertida fue?
- El nombre tiene mucho de sarcástico. Tuvimos que vivaquear tres noches en la montaña. Las dos primeras lo hicimos dentro de los sacos en unas zonas en las que apenas teníamos sitio, pero en la tercera tuvimos que vivaquear sin la ayuda de los sacos cuando nos encontrábamos cerca de la cumbre. La verdad es que pasar la noche a 6.300 metros de altura y a una temperatura de -25ºC no es ninguna juerga.
- Sus escaladas han encontrado el reconocimiento de la Federación Vasca de Montaña y el de la Federación Española de Montaña. ¿Cómo definiría su estilo a la hora de encarar el reto de coronar nuevas cumbres?
- He hecho una apuesta clara por el estilo alpino. Me gusta afrontar las escaladas de la manera más limpia posible, con la menor cantidad de material y sin el apoyo de campamentos colocados a lo largo de la ascensión. Cargo encima lo que necesito y voy con el material hacia la cumbre. Es la forma de hacer montaña con la que más disfruto.
- ¿Cómo llegó a la región de la Cordillera Blanca y Huayuash, una zona plagada de glaciares, lagos y cimas de más de 6.000 metros?
- Llegué por primera vez en 1991, y regresé, para quedarme, en 1993. En la actualidad trabajo como guía titulado internacional y tengo una pequeña agencia en la que organizo excursiones y expediciones de montaña. La verdad es que, comparado con lo que nos encontramos en los Pirineos y los Alpes, allí no hay nada. De hecho, hoy en día sólo existen tres refugios construidos por una organización italiana, pero cuando llegué no había ninguno. Todavía es un entorno virgen, y me gustaría que siguiera así mucho tiempo, para que la gente que acude a visitarlo pueda disfrutar de unas montañas que todavía no han sido deterioradas por el hombre.
- ¿Ve su futuro a la sombra de las grandes montañas de la Cordillera Blanca y Huayuash?
- Nunca se sabe, pero mi gran pasión es la montaña y vivo en un entorno privilegiado para dar salida a esa afición. Además, trabajo como guía de montaña, un trabajo que me gusta y que creo que hago bien. También tengo familia allí, por lo pienso que sí, que mi futuro está en esa región de la Cordillera Blanca