MOSCÚ. DV. Rusia vivió ayer una nueva jornada de protestas contra la política «antidemocrática» del presidente Vladímir Putin. Tras la manifestación del sábado en Moscú, la plataforma opositora La otra Rusia sacó su gente a la calle también en San Petersburgo, la antigua capital imperial y segunda ciudad más importante del país. La Policía actuó con mayor brutalidad que en Moscú. Hubo personas que tuvieron que ser hospitalizadas y se practicaron más de cien detenciones.
La 'Marcha de los disidentes', convocada por un amplio espectro de organizaciones opositoras, fue ayer autorizada en San Petersburgo, pero sólo como concentración y en un lugar concreto, la plaza de los Pioneros. Cualquier movimiento hacia otro punto distinto de la ciudad había sido terminantemente prohibido. El mitin, al que asistieron más de 3.000 personas, transcurrió sin incidentes. Los enfrentamientos con las fuerzas antidisturbios se produjeron al final, cuando parte de los congregados intentaron proseguir la protesta.
Detenciones
Unos quinientos manifestantes, según la Policía, lograron llegar hasta la estación de ferrocarril de Vitebsk, en donde fueron arrinconados y aporreados por los agentes. Testigos presenciales sostienen que hubo ensañamiento con personas que no estaban ofreciendo resistencia, entre ellas varias mujeres. Una de ellas recibió un fuerte golpe en la nariz que la causó una aparatosa hemorragia. Fueron detenidas más de cien personas, entre ellas Eduard Limónov, líder del ilegalizado Partido Nacional Bolchevique.
El sábado, el número de arrestados en Moscú superó los doscientos, incluyendo al ex campeón mundial de ajedrez Gari Kaspárov, quien pasó doce horas en la comisaría y tuvo que pagar una multa de mil rublos (unos treinta euros). Entre las consignas que ayer y el sábado pudieron oírse en las dos grandes ciudades del país, hubo muchas en apoyo del magnate ruso, Borís Berezovski, exiliado en Londres.
«Berezovski estamos contigo», se leía en muchas pancartas ayer en San Petersburgo. En una entrevista publicada el viernes por el rotativo británico The Guardian, el empresario llamó a derrocar por la fuerza el régimen de Putin. La Justicia ha abierto un expediente criminal contra Berezovski y exige a Reino Unido su extradición.
Putin ha pasado el fin de semana precisamente en San Petersburgo, su ciudad natal, en compañía del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi y del actor Jean-Claude van Damme. Ajenos a las protestas callejeras, los tres personajes presenciaron juntos el sábado la fase final de un campeonato de artes marciales. Berlusconi salió en defensa de su anfitrión asegurando que es mucha más gente la que en Rusia apoya a Putin que la que protesta contra él.