RABAT. DV. Argelinos y estadounidenses andan a la gresca después de que Washington advirtiera el sábado de la posibilidad de nuevos atentados en Argel, algo que ha sido calificado de «fantasioso e inaceptable» por el Gobierno del presidente Abdelaziz Buteflika. La información, publicada en la página web del consulado norteamericano, llegaba a concretar objetivos muy populares y concurridos como la Grande Poste (la plaza principal del centro de la ciudad) o emblemáticos como la sede de la televisión pública.
Las autoridades argelinas se sienten indignadas, al igual que un sector importante de la prensa, y consideran que la diplomacia estadounidense ha ido más allá de sus funciones, por eso ayer fue convocado a la sede del Ministerio de Exteriores el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Argel, que se defendió por un comunicado diciendo que sus avisos de ataques no tienen segundas intenciones.
Por su parte, el Gobierno argelino recordó en una nota a la Casa Blanca «la obligación de respecto escrupuloso de la soberanía del país» y el «principio de no injerencia en sus asuntos internos».
Estados Unidos advierte con relativa frecuencia por medio de notas de su diplomacia del peligro que corren sus ciudadanos en Argelia. Y ésta no ha sido la primera vez que ha hablado de posibles atentados sobre los que no se ha pronunciado el Gobierno de Buteflika. Hace pocas semanas los estadounidenses alertaron de un posible ataque a un avión comercial.
Peligra la reconciliación
En medio de la tensión que se vive en el gigante magrebí, Buteflika no apareció en público hasta ayer para visitar a algunos heridos después de los 33 muertos de los atentados del miércoles. Esos ataques suicidas han sido considerados un auténtico mazazo a la política de reconciliación y acercamiento a los islamistas defendida por el jefe del Estado, cuyo silencio y quietud en los últimos días ha sido criticado en los mediso de comunicación.
Mientras, en Marruecos ha aumentado la seguridad en las representaciones diplomáticas de varios países occidentales como Estados Unidos y España después de que dos hermanos se inmolaran el sábado cerca del consulado norteamericano en Casablanca.
Al menos cuatro suicidas circularían aún libremente por Casablanca, de la docena buscada tras la primera explosión del 11 de marzo en un cibercafé de la ciudad. Seis murieron y otros dos (el jefe y su número dos) fueron detenidos, según la Policía.
Las fuerzas de seguridad desplegaron ayer un dispositivo de vigilancia alrededor del domicilio de los dos suicidas hermanos que cometieron atentados el sábado, Mohamed Maha y Omar Maha.