Pablo Elkoro-Iribe Bilbatua es el director del centro asistencial de Asepeyo en Azpeitia, cargo que desempeña desde hace poco menos de dos años, aunque son más, cinco en concreto, los que lleva trabajando para Asepeyo.
Para Elkoro-Iribe, el factor humano y «el vínculo» que se crea entre los pacientes y quienes les prestan el servicio es fundamental en Asepeyo, lo que confirma al interrogarle sobre qué es lo más positivo y lo más negativo en el desempeño de su labor. «Lo mejor -dice- es cuando ves a la gente que llega preocupada donde nosotros, a veces incluso con algún problema grave, y cuando podemos solucionárselo. Ver que nuestra labor ha dado sus frutos, que las caras de preocupación se transforman en tranquilidad. Incluso, más de una vez las personas a las que hemos atendido vuelven más tarde para agradecérnoslo». Lo que peor llevan en Asepeyo, por contra, «es cuando recibimos el aviso de que ha habido un accidente y la espera posterior, hasta que llegan los afectados; la tensión que se crea hasta vez de cerca el alcance del problema».
En Asepeyo prestan un servicio sanitario a las empresas y, por ende, a los empleados de éstas. Podría pensarse que los intereses de empresarios y trabajadores chocarán más de una vez con la mutua de por medio, pero el director del centro de Azpeitia no lo ve así. «Al fin y al cabo, todo es uno. Las necesidades y los intereses de la empresa y del trabajador deben ser coincidentes: el gerente querrá que el trabajador se recupere cuanto antes para que pueda cubrir su puesto, y el trabajador también quiere recuperarse lo antes posible para regresar a su puesto. Cuando los objetivos coinciden, no hay ningún problema».