IRUN. DV. El Parque Ecológico de Plaiaundi y la marisma de Jaizubia conforman uno de los ecosistemas más ricos de la provincia y a estas alturas de año, se encuentran en plena ebullición.
El apogeo de las migraciones de primavera ha permitido que durante la Semana Santa se apreciaran en Plaiaundi ejemplares de especies muy poco habituales. Desde el propio parque, relatan la presencia de «dos aguilas pescadoras que se dejaron ver pescando en la bahía» y destacan la presencia de otras aves como «espátulas, avocetas, cigüeñuelas, agujas, chorlitos, alcaravanes, archibebes, correlimos... Todas ellas especies que utilizaron las lagunas del parque para descansar en su camino hacia el norte de Europa». Además, por primera vez en Gipuzkoa, se pudo ver un ejemplar de cerceta americana, que atrajo para su contemplación «a numerosos ornitólogos» de la zona.
Esta época es propia, además, de cortejos y apareamientos y ha llenado el parque de cantos y nidos. De estos últimos son fácilmente apreciables los de focha, en las lagunas dulces de Plaiaundi y Jaizubia, y los del chorlitejo chico, en las islas de grava del parque ecológico.
Los cantos de cortejo son especialmente notorios a primera y a última hora del día. Muchas especies de aves de diverso tamaño emiten gran variedad de cantos para marcar territorio y buscar pareja.
También algunos anfibios están de caza reproductiva. Es el caso del protegido sapito corredor, para el que técnicos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi han habilitado charcas de reproducción. Especialmente en el atardecer de días húmedos y de temperatura elevada, los machos forman corros y cantan para atraer a las hembras.
Lleno en Semana Santa
Entre el Parque Ecológico de Plaiaundi y su hermano pequeño de Jaizubia, registraron cerca de 3.200 visitantes entre los días 5 y 9 de abril. La gran mayoría de turistas era de origen gipuzcoano con Donostialdea (24%), Oarsoaldea (12%) y Tolosaldea (10%) como comarcas más representadas. Muchos otros llegaron de los distintos territorios y desde fuera de Euskadi, sobre todo fueron madrileños y catalanes los que se acercaron hasta las marismas bidasotarras.