Agustín Ugarte es un filón, inagotable y metódico, en cuanto a proporcionar noticias escritas sobre las actividades, muhas y admirables, de Behar Bidasoa, ONG. Estas informaciones no se limitan a Irun. Llegan hasta las orillas del Sena y bastante más lejos. Este hombre, de ademanes calmosos, y del que fuimos condiscípulos en la escuela -de la que nos sentimos muy orgullosos- de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, en la plazoleta del Juncal, resulta que es un motor a pleno rendimiento como organizador y repartidor de tareas. Es una especie de capataz de obra que no necesita levantar la voz. La suya es muy suave y convincente.
Un irunés que vive en París y que visita su pueblo con frecuencia le decía en plena calle a otra persona: 'Transmítele mi agradecimiento a Agustín por el envío que me hace de las informaciones sobre los trabajos de Behar Bidasoa. Su lectura me hace mucho bien'. Entre las más recientes, nos fijamos, de manera especial, en una que habla de la enfermedad de una persona. Se trata de una mujer que, desde hace varios años, trabaja como cooperante en el hospital de Cubal (Angola). Se llama Neus (Nieves) Peracaula Pueyo. Vemos una fotografía en la que aparece acogiendo, delicada y cariñosamente, a un niño angoleño. Es una mujer joven, guapetona, en la que se aprecia una mezcla de vigor y decisión para la tarea altamente humanitaria que desempeña.
Pero Neus, seguramente como consecuencia de la actividad humanitaria que despliega en ese hospital, ha contraído la tuberculosis y ha tenido que volver a su tierra, que, suponemos, es Cataluña, para tratar de curarse. Deseamos fervientemente que lo consiga. Mujeres como ella son imprescindibles en cualquier parte del planeta infectado por el egoísmo y la indiferencia. Lo son mucho más en lugares como Angola, destrozados por la guerra -de la que muy pocos hablan- y de la más trágica de las miserias.
Por otra parte, resalta la altísima calidad humana de personas como Neus, que, de alguna manera, están, en cuanto a su trabajo, en la órbita de Behar Bidasoa, ONG. La talla humana del grupo irunés tiene un buen refrendo en Neus y en otras personas como ella que arriesgan su vida, y a veces, la pierden, en su labor de ayuda a los desprovistos de casi todo.