TOKIO. DV. El primer ministro de Japón, el conservador Shinzo Abe, puede respirar un poco más tranquilo tras las elecciones locales celebradas el domingo. Y es que los candidatos apoyados por su grupo, el Partido Liberal Democrático (PLD), se impusieron en nueve de las once provincias donde disputaban el cargo de gobernador a la principal formación de la oposición, el Partido Demócrata de Japón (PDJ).
La victoria le llega a Abe en un momento especialmente oportuno por dos motivos. Para empezar, porque su índice de aceptación popular había caído en picado desde el 80% que tenía en octubre, cuando relevó en el puesto a Junichiro Koizumi, hasta el 37% que le daban las encuestas en marzo.
En segundo lugar, porque este triunfo se produce a sólo tres meses de los comicios que tendrán lugar en julio para nombrar a los miembros de la Cámara Alta de la Dieta ( Parlamento). Aunque una derrota en dichas elecciones no resultaría fatal para Abe, cuyo partido ostenta la mayoría en la más poderosa Cámara Baja, sí sería un fuerte varapalo para su liderazgo, ya que habría dilapidado en poco tiempo la aplastante ventaja que le dejó su antecesor, Koizumi, en los comicios celebrados en septiembre de 2005.
«La coalición gobernante se sentirá aliviada al ver ganar a sus candidatos», afirmaba ayer el editorial del periódico Yomiuri Shimbun, que alertaba de que la oposición «no se encuentra en buena forma y tendrá que hacer una urgente revisión de la situación antes de las elecciones de julio».
Pero el premier Abe no puede bajar la guardia, ya que le espera una auténtica prueba de fuego este verano y los resultados del domingo, aunque positivos, también tienen otra lectura menos triunfalista. El PLD ha perdido 101 asientos en las asambleas locales de las 15 grandes ciudades y de las 44 prefecturas donde se han celebrado elecciones, por lo que se ha quedado con 1.212 de los 2.544 escaños por los que pugnaban 3.773 candidatos. Buena parte de los asientos restantes ha ido a parar al PDJ, que ha obtenido 375 escaños, 145 más que en 2003.
Regalo envenenado
Por otra parte, el triunfo de un destacado candidato de la derecha nipona, como el gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, significa un regalo envenenado porque éste había rechazado el patrocinio de la coalición gubernamental, formada por el PLD de Abe y el partido de inspiración budista Nuevo Komeito.
Aunque los conservadores nipones preferían a Ishihara antes que a su más directo rival, el ex gobernador de Miyagi, Shino Asano, este veterano político y escritor de 74 años puede obligar al PLD a radicalizar su discurso. Así lo demuestran su nacionalismo exacerbado, que le ha llevado a amenazar con duras sanciones a los profesores que no entonen el himno nacional en los actos escolares, y sus controvertidos comentarios sexistas y xenófobos, sobre todo acerca de China y Corea.