LEGAZPI. DV. Aunque han transcurrido ya unos días, las menciones recibidas por los alumnos de piano de Doinua Musika Eskola en el concurso Ciudad de San Sebastián están todavía muy latentes en el entorno de este centro legazpiarra dedicado a la enseñanza de la música. Y no es para menos, porque se trata de un concurso muy prestigioso, de gran nivel y alta participación.
Los legazpiarras que participaron en el mismo fueron, por un lado, Nerea Olabide y Pablo Ruiz, de 11 años, en el nivel Elemental I; el dúo compuesto por Maialen Madina, de 12 años, y Enara Legarda-Ereño, de 10 años, a cuatro manos en el nivel Elemental II; y Jon Otaegi e Iñigo Apaolaza, de 14 años, en el nivel Elemental Medio. Todos ellos resultaron galardonados con menciones.
Además, el joven Otaegi, que ya demostró su gran calidad en una edición anterior del concurso al recibir la primera mención de su categoría, ha resultado merecedor de una ayuda para el estudio de 300 euros de la Fundación Enrique Lartundo, que premia a los guipuzcoanos mejor clasificados.
Según comentaron miembros del jurado de este prestigioso concurso, el nivel de sus participantes fue muy alto, y la buena actuación de los legazpiarras no desmereció ante el resto de pianistas. Y ello, por supuesto, es un gran estímulo para seguir trabajando, tanto para los alumnos como para sus profesoras, Arantxa Rodríguez y Mª Cruz Bereziartu.
Piano de cola
Estas dos profesoras están muy orgullosas de los resultados obtenidos por sus alumnos en este concurso musical, más si cabe, señalan ambas, «teniendo en cuenta que en Doinua no tenemos un piano en condiciones. En el concurso se toca en un gran piano de cola y es muy diferente la forma de hacerlo, por lo que, la verdad, nuestros alumnos tienen mucho mérito de haber conseguido menciones en un instrumento que les resulta más bien extraño».
Las profesoras, y cada vez más los alumnos, echan de menos un piano de cola en Legazpi y también un espacio con buena sonoridad para poder tocar en público. Añaden que «estos pianistas se han preparado tanto para participar en el concurso, que debería aprovecharse ese esfuerzo y mostrarse el resultado a los legazpiarras. Y ello, claro, sería más vistoso si se hiciese en un lugar adecuado y con piano de cola».