Martes, 10 de abril de 2007
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SAMANTHA LEZAUN MADRE SOLTERA CON TRES HIJOS
Las familias monoparentales reclaman ayuda para mantener el servicio social de canguros
La asociación Asfamogi de Gipuzkoa advierte de que no pueden hacer frente a la demanda ante la escasez de las subvenciones que reciben. El número de hogares de este tipo «aumenta año tras año en el territorio».
Las familias monoparentales reclaman ayuda para mantener el servicio social de canguros
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SERVICIO DE 'KANGURAS'
Programa: Una canguro cuida de los hijos durante unas horas de lunes a viernes para conciliar la vida laboral y familiar, acudir a entrevistas de trabajo, ampliar la formación, resolver trámites legales... No funciona para momentos de ocio.

¿A quién va dirigido?: A familias monoparentales y a parejas con hijos a cargo y rentas bajas.

Requisitos: Para acceder al servicio gratuito, no superar los 720 euros netos mensuales, en el caso de familias con un hijo, o los 900 euros netos mensuales en familias con más de un hijo. No obstante, cada caso se analiza de forma individualizada. Las familias monoparentales pueden acceder al servicio, con cinco horas gratuitas y el resto a precios reducidos (seis euros la hora).

Más información: Asfamogi cuenta con sedes en Donostia (Plaza Teresa de Calcuta 5, 1º Dcha. 943 291825) y en Arrasate (Pº de Arrasate 3, Bajo 943772076).

Familias monoparentales: Personas solas (separadas, divorciados, viudas, solteras...) que tienen responsabilidades familiares no compartidas (descendientes o ascendientes). En 2001 había 25.000 familias de este perfil en Gipuzkoa, pero la cifra va en aumento.

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SAN SEBASTIÁN. DV. La conciliación laboral y familiar es un concepto tan socorrido en los discursos políticos como difícil de conjugar incluso en las familias con economías más desahogadas. Si ya es complicado para las parejas con hijos, más lo es para las familias monoparentales. Mujeres que, día tras día, deben multiplicarse para cuidar la casa, ir al trabajo y ocuparse de los hijos encajando horarios laborales con salidas del colegio, consulta al pediatra o enésima visita al banco. Misión imposible.

Con el objetivo de aliviar el trabajo que supone conciliar vida familiar y laboral en el caso de hogares con un único progrenitor y de las parejas con rentas mínimas, la Asociación de Familias Monoparentales de Gipuzkoa (Asfamogi) puso en marcha a finales de 2001 un servicio subvencionado de Kanguras, «único en el País Vasco». El programa ofrece cuidadoras que se ocupan de los niños de lunes a viernes -de forma gratuita o a precio reducido- para permitir a las madres conciliar el horario de trabajo con el escolar de sus hijos o, simplemente, poder acudir a una entrevista de trabajo o seguir un curso de inserción laboral.

Durante estos años, el servicio ha contado con subvenciones de Diputación de Gipuzkoa (con la que existe un convenio), Gobierno Vasco y diversos ayuntamientos del territorio. Pero, pasados seis años, la demanda del servicio se ha disparado, según aseguran desde Asfamogi. Se ha pasado de 2.000 horas de servicio de canguras en 2002 a las 17.000 horas en 2006. Lo que supone una media de 1.500 horas mensuales para las 133 usuarios del programa en 2006.

El «problema» es que la creciente demanda no ha ido aparejada de un aumento en las subvenciones, que están «estancadas». Para colmo, en 2005, el grupo de cuidadoras pasó de ser voluntariado remunerado en concepto de indemnización, a regularizar su situación laboral. «Los costes del programa se han encarecido al tener que hacer contratos y altas en seguridad social y, si las instituciones no nos dan más apoyo, tendremos que empezar a no poder atender las peticiones de mujeres que lo necesitan de veras o a reducir las horas que prestamos», afirma María Gema Artola, presidenta de Asfamogi, que agrupa a 440 familias monoparentales de Gipuzkoa. «Estamos a punto de estallar», añade la presidenta. «Con el presupuesto que tenemos este año sólo podremos atender 14.500 horas de canguros, una media de 1.200 horas mensuales. En marzo superamos las 1.700».

«Se lavan las manos»

Artola asegura que la asociación que preside no se queja del «interés» de las administraciones, que «conocen la situación» a la que ha llegado el programa, «sino de los medios» que ofrecen. «Todo el mundo habla de conciliación laboral, pero todos se lavan las manos. Nosotros sí que ponemos medios. Incluso hemos tenido que pedir créditos para seguir asumiendo el servicio», recuerda.

Según los datos del Eustat, en 2001 existían 25.000 familias monoparentales en Gipuzkoa (75.000 en el País Vasco), «una cifra que crece año tras año de forma exponencial». Las razones de este aumento se encuentran en que los «modelos de familia han cambiado», las mujeres se «han incorporado al mercado laboral», hay más divorcios «y son las mujeres las que se quedan con los hijos en la mayoría de los casos -aunque también hay padres monoparentales en Asfamogi-» y por la creciente inmigración. «Muchas de las inmigrantes que vienen a Gipuzkoa al llegar ven cómo su marido, que vino antes al territorio, ha encontrado otra pareja y de repente se encuentran solas con sus hijos», afirma Artola.

Esta circunstancia ha hecho que aumente la demanda del servicio de Kanguras, cuya actuación se puede resumir en dos grandes líneas. Por un lado, el servicio de cuidado de los niños para mujeres que acuden a cursos de inserción laboral de la Diputación o de otras instituciones y, por otro -el que más peso tiene-, los casos individuales derivados de los servicios sociales de base de los ayuntamientos y las mujeres que acuden directamente a la asociación. «Cada vez funciona más el boca boca», afirma Artola.

El servicio surgió como una «alternativa» a donde otros no llegan. «No pretendemos ser una guardería por horas, sino ayudar a la gente que lo necesita. Con menos de 900 euros mensuales no se puede pagar la hipoteca o el alquiler y tener otros 300 euros para que te cuiden los hijos mientras vas a trabajar». También cuentan con un servicio de respiro. «Tuvimos el caso de una madre que tuvo gemelos y, cuando se reincorporó al trabajo, la abuela tuvo que ocuparse de los niños. Una de las canguras acudía unas horas por las mañana para ayudar a la abuela a bañarles, vestirles y pasearlos».

Las canguras que trabajan en el servicio «nunca han tenido ninguna queja» de las usuarias. «Incluso, en algunas situaciones, su trabajo ha servido para detectar posibles casos de desprotección de los menores por parte de la madre», afirman desde Asfamogi.

El éxito del programa Kanguras ha llevado a Asfamogi a plantearse la posibilidad de ampliarlo a Vizcaya y Álava, aunque de momento quieren trabajar por recabar ayudas para hacer frente a la creciente demanda del servicio en Gipuzkoa.

El de Kanguras es sólo uno de los muchos servicio que ofrece Asfamogi. Asesoramiento jurídico, mediación familiar, atención psicológica, ayuda a víctimas del maltrato, inserción laboral... La asociación nació en 1994, «a raíz de un estudio que realizó la Diputación en el que se reflejaba que la mayoría de los perceptores de renta básica eran mujeres que encabezaban familias monoparentales. Una situación que casi 15 años después prácticamente no ha variado», sentencia la presidenta.



jmvelasco@diariovasco.com

 
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