Martes, 10 de abril de 2007
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NAGORE BADIOLA RESPONSABLE DE CÁRITAS
«Las cosas gratis a veces no se valoran»
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Los roperos ya son historia. Cáritas ha buscado una alternativa más digna a la situación que se generaba en las parroquias, donde la gente necesitada recibía la ropa sin opción a elegir. Más de 300 voluntarios colaboran con esta iniciativa «educativa», donde las personas con algún grado de exclusión aprenden a gestionar los gastos mediante vales.



-¿Cuál era el principal problema de los roperos?

- Era una atención demasiado asistencial. Ahora buscamos proyectos más integradores para que las personas se sientan normales.

-¿A cuánta gente ayudan?

- A unas 2.000 personas en Vizcaya. Están las personas que sufren gran exclusividad, que nosotros llamamos del 100% porque les pagamos todos los gastos en ropa. Y luego están aquellos que por su situación de menos exclusión utilizan los vales del 25%.

- ¿Qué es eso de los vales?

- Les proporcionamos unos vales que se canjean en las tiendas Ekorropa por las prendas que ellos quieran. En unos casos ellos tienen que pagar el 75% del gasto total. Y en los casos de personas sin techo se les paga todo lo adquirido en la tienda. Un gasto que asumen los Ayuntamientos.

- ¿Cómo se realiza la compra?

- Cáritas tienen que llevar a cabo un análisis de las necesidades. Si se constata que hay una necesidad de ropa, se les hace un vale con su nombre; si no, se les remite a estas tiendas.

- ¿Cómo se gestionan esos resguardos?

- Funcionan como los descuentos. Y en el caso del 100% tienen una periodicidad y se van dosificando para que la persona se organice y gestione los gastos.

- Una vez allí, ¿eligen libremente?

- Sí. Como cualquier persona que compre en estos centros, pueden devolverlo en un plazo de tiempo. En los roperos se daba gratis y no se veía el coste. Por eso, a muchas personas les costaba asumir que en la vida las cosas tienen un precio, porque cuando vienen gratis a veces no se valoran.

- A muchos les falta el hábito.

- El asistencialismo hace que se enganchen al servicio. A medida que empiezan a comprar, por vales o su dinero, ganan en dignidad, gusto y elección.

 
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