Martes, 10 de abril de 2007
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«Antes iba a trabajar llorando sin saber dónde dejar a las niñas»
Desde que conoció el servicio de canguras subvencionado, la vida para esta donostiarra madre soltera y con tres hijos cambió
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El día a día de Samantha Lezaun es una carrera contrarreloj y contra los elementos. Para esta donostiarra de 34 años, madre soltera, su principal obsesión es dar lo mejor a Iker, Maider y María - de 15, 9 y 4 años, respectivamente-, sus tres hijos. Gracias al programa Kanguras de la Asociación de Familias Monoparentales de Gipuzkoa es capaz de compaginar trabajo y familia.



- Soltera y con tres hijos. Seguro que no es la primera vez que le preguntan cómo puede con todo.

- Me suelen decir: '¿Con tres hijos? Si pareces una niña' o '¿Cómo haces para trabajar todo el día y estar con los niños?'.

- ¿Eligió estar así?

- Mi vida es un poco complicada. El primer hijo lo tuve con 18 años y el padre no se hizo cargo. Posteriormente me casé y tuve una niña. A los diez años nos divorciamos. Tuve otra relación con otro chico y una tercera hija. En total tres hijos de tres padres diferentes. Con él tampoco funcionó la relación y ahora sigo adelante con mis tres hijos. Ha sido duro, difícil, porque la vida es difícil y dura, pero sales adelante.

- ¿Los padres tienen relación con sus hijos?

- Con el segundo y el tercero sí. El del primero no quiso hacerse cargo de nada.

- ¿Cómo es un día en su vida?

- Me levanto a las siete de la mañana. El mayor va solo al colegio. Visto a las niñas, desayuno con ellas y las llevo al colegio. Entran a las nueve en Amara Berri. Vamos en coche. Las dejo en la puerta y me voy a todo correr al trabajo, en General Óptica de la calle Urbieta. Entro a las 9.30 horas y salgo a la una. Las niñas se quedan en el comedor. Esas horas las aprovecho para cosas como ir al médico, hacer recados, ir al dentista... Las reuniones de colegio siempre tengo que hacerlas a mediodía porque por la tarde entro a las tres y media a trabajar y salgo a las siete y media.

- ¿Y quién recoge a las niñas del colegio?

- La cangura las recoge a las cuatro y media. Las trae a casa y está con ellas hasta que llego yo. Entonces me ocupo de la casa, baños, cenas, lavadoras, ropa, plancha... Cuando ya me siento en el sofá a las mil, me digo: 'es mi momento'. Es cansado. Para una madre sola con tres hijos, es duro. Siempre he estado muy liada porque no tenía nadie para cuidarlos. Mi madre estaba mal y no podía hacerse cargo. Un buen día encontré el servicio de canguras de la asociación de familias monoparentales y la verdad es que me ha dado estabilidad. Voy tranquila a trabajar y sé que mis hijos están bien cuidados.

- ¿Cómo conoció el servicio de Kanguras?

- Una amiga me habló de él. Entonces estaba en un piso de alquiler. Pagaba 720 euros al mes y con mi sueldo y lo poco que me daban era un dineral. Era imposible. Ahora, desde enero vivo en una casa de alquiler del programa Bizigune del Gobierno Vasco y estoy encantada. Encontrar esta estabilidad con el piso, el trabajo, lo de las canguros, me ha ayudado mucho. ¿Hasta tenemos calefacción central! En el piso anterior vivía en un quinto sin ascensor, sin calefacción... Era un horror. Los críos pasaban frío, cogían catarros... Y no sólo eso. Hace unos años vivíamos en casa de mi madre tres en una habitación. Era una situación muy difícil.

- El disponer de una cuidadora, ¿cómo le ha ayudado?

- Antes iba a trabajar llorando sin saber dónde dejar a las niñas. Se las quedaba mi madre, pero ella está enferma. O mi hermana... Siempre volviendo loca a alguna amiga o pidiendo favores. No me podía permitir pagar una cangura. Ahora, me va muy bien con el servicio de canguras. Asfamogi me paga unas horas y el resto pago yo. Este mes he pagado sólo 50 euros. No es dinero.

- ¿Ha sido difícil compaginar horarios?

- En mi actual trabajo llevo un año. Antes trabajé en las cabinas de la autopista A-8 y lo pasaba fatal por los horarios. Había veces que me levantaba a las 4 de la mañana para ir a Eibar. Como no era fija me cambiaban los turnos y las zonas. No sabía con quién dejar a los niños. No era plan. Dejé ese trabajo porque no podía.

- Si le quitasen la cangura subvencionada, ¿qué le supondría?

- Un problemón. Me tendría que buscar una canguro para las tardes o dejar de trabajar. Una cuidadora durante tres horas al día es mucho dinero.

- Hasta ahora ha logrado ser independiente...

- Sí, aunque sé que la figura masculina del padre es muy importante pero, si te toca estar sola y con hijos, encontrar la estabilidad para no depender de nadie y poder hacer las cosas una misma te hace fuerte.

 
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