SEGURA. DV. La conmemoración de la Semana Santa ha tenido lugar en Segura con solemnidad un año más y han sido miles las personas que se han acercado a contemplar las famosas procesiones del Jueves y Viernes Santo.
El primer acto del jueves fue Última Cena, que se celebró en la parroquia que llenaban decenas de fieles, y que cumplió con el rito de trasladar el cáliz al sagrario de la Soledad y la entrega de la llave de manos del párroco al alcalde.
Luego se inició otra tradición, la de velar durante las 24 horas ante el sagrario en turnos de 30 minutos, costumbre que los vecinos renovaron un año más.
Las lluvias de los días anteriores se tomaron un descanso el jueves y la procesión pudo celebrarse con normalidad, ante la mirada de cientos de visitantes.
Con las primeras notas de los txistularis que abrieron el desfile, el silencio se apoderó de las calles de la villa y no se interrumpió en los 60 minutos que duró la marcha religiosa, donde sólo se escuchaban las voces del coro parroquial y los tambores y las cornetas de los soldados romanos.
Las imágenes de San Juan Evangelista, La Oración del Huerto, La Flagelación, Ecce Homo, Cirineo, Cristo Crucificado, La Piedad y La Virgen María, hicieron el tradicional recorrido por el casco histórico a hombros de los sufridos costaleros, junto a los pasos vivientes que completaron la procesión, los niños nazarenos, penitentes y soldados romanos.
El Viernes Santo arrancó con el Vía Crucis desde la ermita de Santa Engrazi al convento y a la tarde se celebró la misa de la Pasión, que finalizó con la ceremonia del descendimiento.
Miles de personas presenciaron la posterior procesión que integraron los pasos que salieron el jueves más el arcángel San Miguel y los angelitos, el Sepulcro y la imagen de la Dolorosa, junto a la banda de música de Legazpi.
La presidenta de las Juntas Generales de Gipuzkoa, Leire Ereño, participó en la procesión del viernes, acompañando a la Corporación municipal.