Domingo, 8 de abril de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

Cartas
Guerras olvidadas
Celebrábamos, hace unos días, el tercer aniversario de la última guerra de Irak. Llama la atención el rédito político que algunos partidos y asociaciones pretenden extraer de esa triste conmemoración. Extraña también mucho que las izquierdas, tan campeonas en esta clase de protestas, acentúen tanto la guerra de Irak y olviden muy muchas veces las guerras de África. (Más de dos millones de muertos en la reciente guerra del Congo, cifra incomparablemente superior a la de los muertos en Irak.) De África se olvidan hasta los más forofos de la protesta antisistema. Voy a hacer honor aquí a los «mártires olvidados en el corazón de África». Así titula el escrito, aparecido en «Catalunya Cristiana», sobre el mal llamado «conflicto étnico» que tuvo lugar en Ruanda, entre 1990-94 y la guerra de liberación en la República Democrática del Congo, a continuación. Dice así el escrito: «Más de siete millones de personas, (yo diría cuatro millones), han perdido la vida desde entonces, en la Región de los Grandes Lagos. Entre ellas, seis misioneros y tres cooperantes españoles. Su delito fue el permanecer al lado de los más desfavorecidos. El compromiso a favor de las víctimas, unido a la denuncia valiente de la situación, les convirtió en testigos incómodos de las masacres y represalias llevadas a cabo en Ruanda y en la R.D. del Congo.

Desde Febrero de 2005, la Audiencia Nacional española investiga sus asesinatos y junto a ellos, el de varios miles de altos cargos rwandeses y congoleños. El impulsor de esta denuncia es el Forum Internacional para la Verdad y la Justicia en el África de los Grandes Lagos, presidido por ilustres personalidades.

Estos mártires olvidados en el corazón de África nos reclaman más seriedad. Entre ellos está mi querido compañero y amigo de la Misión de Mugina, en Rwanda, Isidro Uzcudum. Estamos de acuerdo a la hora de denunciar todas las guerras, las de aquí y las de más allá, lo mismo las de baja como las de alta intensidad. Pero hagámoslo con nobleza. Ellos se lo jugaron todo por la protesta honrada y valiente.

¿ A la abandonada África, rescatémosla del olvido!

 
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