editorial 06/iV/2007
El trazo que las caracteriza se ha mantenido con los años: ser prácticas, incidir en la mismísima realidad más allá de los despachos. Ante la decepción generalizada por un sistema en crisis, las ONG representaron una bandera de esperanza en la que se enrolaron todos aquellos que quisieron cambiar el mundo, aunque fuera a partir de entusiasmos individuales. Sigue siendo así, sin duda. La buena fe que anima la mayoría de estas organizaciones ha contribuido en gran manera a que el planeta sea más habitable.