SEPANG. DV. El hombre del tiempo no existe como tal en Malasia. Los telediarios locales prescinden de esta figura televisiva tan en boga en Europa porque su aportación es nula. El presentador coge carrerilla y mientras cierra con los deportes, generalmente lo último de la Liga inglesa, dedica un minuto a la climatología. Y ahí ningún malayo espera novedades: calor, humedad y lluvia. Como el resto de sus vidas.
Siempre es así en este país-sauna, de enero a diciembre, de año en año. Una mínima diaria en torno a 20-23 grados y una máxima que oscila entre los 30 y los 35. No hay abrigos en los escaparates de las tiendas. Nadie conoce el significado de un forro polar. Mucho menos el sentido de las pieles como parapeto del frío. En Kuala Lumpur y sus alrededores -el circuito de Sepang, el aeropuerto, la jungla y las autopistas-, el tiempo siempre es unidireccional. O llueve o hace sol, pero jamás en seco. Siempre a remojo, con un porcentaje de humedad cercano al setenta por ciento.
Ese vaho permanente que se percibe nada más abrir la escotilla del avión determina el sentido del fin de semana de la Fórmula Uno. Los pilotos soportan más de cincuenta grados en su habitáculo -pierden de tres a cuatro kilos en la carrera- y los ingenieros sufren más que en ningún otro sitio por las veleidades de la climatología. En este punto del planeta, lo normal es una tormenta-diluvio a las tres de la tarde y sol a las cinco, antes de que la noche caiga a eso de las siete y media. Y al día siguiente, lo mismo.
Sepang es un escenario grabado en el disco duro de Fernando Alonso. Aquí consiguió en 2003 la primera pole de su vida y en 2005 alcanzó la victoria y el maillot amarillo del Mundial, que ya no abandonaría hasta ganar el título en Brasil. «Espero añadir este año también a mi colección de Sepang», dijo el asturiano.
Raikkonen y su motor
Alonso regresó de Australia a Europa sin participar en los ensayos de su equipo en Sepang, hace una semana. Su compañero y noticia en la inauguración de Melbourne, Lewis Hamilton, lleva tres semanas por el sureste asiático.
La carrera se anuncia, de nuevo, una lucha entre Ferrari y McLaren con BMW a la expectativa. Sería otro tipo de duelo si Raikkonen se ve obligado a cambiar el motor «tocado» de su F2007 en Australia, cosa muy probable. En ese caso, perdería diez posiciones en la parrilla. «El motor tuvo una pequeña fuga de agua -comenta el ganador en Albert Park- y en la parte final me dijeron que aflojase. Obviamente espero que los ingenieros hagan todo lo posible para que no tenga que cambiar de motor».