ARRASATE. DV. En lo alto de la confluencia de las tres calles antiguas de Mondragón, en el sitio hoy ocupado por el Colegio de San José, hubo una casa que desde 1750 se la conoció con el nombre de Casa o Palacio de Sola, por haber sido habitada por Nicolás de Sola y Salinas, hombre que ocupó grandes e importantes cargos en esta villa, en cuyo favor trabajó y se empleó mucho, de suerte que dio nombre y varonía a la casa que hasta entonces había sido conocida con el nombre de Salinas y antes de Zaraa.
Nicolás Sola y Salinas no fue natural de esta villa, sino que era oriundo de la villa de Obanos (Navarra) y de la Casa solar Sola, aunque nacido en la ciudad de Jaca en los primeros días del mes de enero del año 1723 debido a las andanzas de su padre, que fue distinguido militar.
Pedro de Zaraa, nieto de Miguel de Zaraa, que por el año 1467 era señor de la Casa solar infanzona de Zaraa en Kanpanzar, fue a instalarse en la casa de Gazteluondo, al contraer matrimonio con Catalina Fernández de Oxinaga en Mondragón. Este Pedro de Zaraa fue militar al servicio del Emperador Carlos V.
Se conoció esta casa con el nombre de Zaraa hasta que su biznieto Lope Fernández de Zaraa, que, al no tener sucesión masculina, dejó su casa a su hija Juana.
Contrajo matrimonio Juana con Fernando de Salinas en 1670 y su descendencia llegó a entroncar con la Casa Palacio Barrutia de Udala, de cuyo entroncamiento desciende Agustín Salinas Barrutia, que fue abuelo materno de Nicolás Sola y Salinas.
Siguiendo la tradición de los Zaraa y Salinas y lo mismo de los Barrutias, Agustín (bautizado en Uribarri, aunque nacido en la villa) siguió la carrera militar y ocupó el cargo de capitán de Granaderos de Cuenca. Y prestando sus servicios en Bruselas, contrajo matrimonio con Teodora de Montesinos en l695. Esta Teodora era hija también de militar y descendía, al parecer, de Mondragón.
De Agustín y Teodora fue hija María Teresa, que nacida en Luxemburgo, contrajo matrimonio con otro militar en Pamplona el 20 de mayo de 1720, don Juan Carlos de Sola, que llegó a ser teniente coronel de Caballería y Teniente de Rey en Siracusa del Reino de Sicilia. Procedía de la villa de Obanos, en el Reino de Navarra, donde estaba su casa solariega, y siguiendo su vida militar vivió en Jaca, donde nació Nicolás Sola y Salinas.
No siguió Nicolás Sola y Salinas la carrera de las armas, como sus mayores, sino que debió contentarse con el estudio de la gramática, estudio y ocupación distinguida en aquella época, y su morada debió ser en Mondragón en la casa solariega que tenía su madre.
Contrajo matrimonio con Ursula de Arrizabalaga, natural, según unos, de la villa de Irun, aunque otros la hacen natural de Segura, de donde era su madre, habitando desde entonces en la casa Salinas de esta villa de Mondragón, siendo poseedor, por parte de su padre, de la ya citada Casa de Sola en Obanos, y por parte de su madre de las Casas Salinas en Gazteluondo, Barrutia en Udala, Zaraa en Kanpanzar y de la que después también figuró en Gazteluondo. Y también las alianzas de las Casas de Oxinaga, Ozaeta y Garibay-Olalde en la propia villa de Mondragón.
A pesar de residir en esta Villa desde su casamiento no adquirió el derecho de vecindad hasta el año 1751, en que hizo, según las costumbres y ordenanzas de esos años, su declaración de hidalguía, siendo su expediente uno de los más completos que existen en este archivo municipal.
Adquirido este derecho de vecindad, ejerció varias veces los cargos de honor de esta villa, ostentando siempre alguno de ellos desde 1750 a 1769, siendo más de una vez alcalde, Regidor Síndico, Procurador General de la Villa, Diputado de la Provincia, y por fin, Comisario de Reales Tránsitos.
De su matrimonio tuvo tres hijos: Casimiro, Vicente y Enrique, ninguno de los cuales siguió la carrera de las armas, sino que los dos mayores se dedicaron al comercio en Ultramar y el tercero, aunque no consta, debió seguir la carrera eclesiástica, pues en 1786 estaba tonsurado y era familiar del Obispo de Palencia.
La distinción, honradez y laboriosidad del Nicolás de Sola y Salinas dieron nuevo nombre y varonía a la casa de Salinas, que en adelante, aunque no fuese edificio distinguido por su arquitectura, se la denominó casa o palacio de Sola, renombre que se debió a la distinción de sus moradores más que a las rentas que pudieran poseer, pues éstas, de todas las casas que estuvieron unidas, no ascendían a más de siete mil reales, aunque entonces la cantidad de mil reales fuese digna de aprecio y consideración.
A los lados de la portalada, en su fachada, se hallaba el blasón o escudo de armas en dos piedras labradas; en cada una de ellas labrado un árbol y erguidos sobre su tronco dos lobos. Este blasón debía de representar la Casa de Salinas. En otras casas figuraron, junto al blasón de Salinas, las distintas alianzas que esta casa tuvo con otras, como queda dicho.
Adosada a esta casa estuvo la ermita del Santo Ángel de la guarda, la que tenía paso por su interior, y figuraba, aunque también tenía puerta exterior y campana, que funcionaba como oratorio de la casa.
Como al trazar el nuevo camino por Gazteluondo sufrieran los cimientos de la casa y por la acción del tiempo comenzara a resquebrajarse y a amenazar ruina, la edificación fue derruida en 1768 al construirse el 'Nuevo Portal de Gazteluondo'. Sus dueños, según parece, hacía tiempo que moraban en Vitoria. Este portal y las edificaciones que se hicieron, hubieron de desaparecer y en su lugar se levantó el colegio de San José.