SAN SEBASTIÁN. DV. Muchos de quienes vienen a visitarnos en estas fechas lo hacen por sintonía con los vascos. Además, hay otros motivos : políticos, naturales, gastronómicos, la gente, los amigos o la recomendación de venir. Son algunos argumentos resaltados por los consultados en la mañana soleada de ayer. Turismo, sí, pero también ganas de impregnarse durante unos pocos días de la vida que llevamos en Gipuzkoa.
Madrileños. «El argumento principal para venir a Donosti y hacer turismo en Gipuzkoa es porque tenemos aquí a unos amigos estupendos», cuenta la alicantina Raquel, afincada en Madrid. Junto a ella, su marido de origen italiano Franco -«aquí me llamo Patxi» bromea él mismo con su nombre-, sus amigos donostiarras Isabel y Nacho, sus dos hijos pequeños Mauro y Paula, Iñako, más Regina, también madrileña. «Venimos siempre que podemos. Últimamente hasta cuatro veces al año. Mi marido viene más por temas de trabajo y yo me apunto cuando me deja mi empleo de secretaria. Nos sentimos superagusto».
A los madrileños no les afecta para nada el tema político. «En este grupo todos pensamos diferente, pero pasamos de politiqueos. Lo primordial es la convivencia, la armonía. Ya nos ves: charlando y comiendo, que es en lo que se nos van los días, ja, ja». La convivencia entre madrileños y vascos es como un mensaje: «Es un paso más para vivir en paz en el País Vasco», destaca Nacho.
Barceloneses. Uno de los argumentos que han pesado en Jaume y Nuria, pareja barcelonesa, para conocer Euskadi es «la sintonía que nosotros dos tenemos con los vascos», dice él. «Os tenemos muchas simpatías», proclama ella. Querían ver el ambiente abertzale «y me hace ilusión entrar a una herriko taberna. Yo soy nacionalista catalán». Pero sobre todo quieren hacer turismo. «Queríamos conocer personalmente todo lo bonito que nos habían contado de Donostia y Gipuzkoa», señala Jaume. Ambos acaban de recoger un mapa de Donostia en las oficinas del CAT. «Estuvimos consultando varios destinos extranjeros, pero al final nos decidimos por venir aquí». Ninguno de los dos conocía San Sebastián y estaban deseando irse a dar un paseo bajo el sol. Hoy se van a Bilbao «y de camino conoceremos algunos pueblos de la costa, como Zarautz y Gernika».
Mallorquines rurales. Dos parejas de adultos mallorquines, muy bien abrigados, son las que forman Francisca y Andrés, Margarita y Llorens, del interior y de la costa mallorquina. Todos ellos con fuerte acento catalán. Eligieron un agroturismo en Zumaia esencialmente «para disfrutar de estos seis días. Vamos a ir a las tres capitales vascas». Tienen una idea fija: «A ver si podemos estar cada día con un autóctono de cada localidad, que nos explique a fondo las peculiaridades vascas, de cada territorio o de cada población donde vayamos. Es la mejor forma de conocer un país», señala Margarita. «Queremos sumergirnos en la vida de cada ciudad y de las zonas rurales. Vamos a ir a ver el valle de Régil. A Tolosa, que hemos leído fue la capital foral hace casi dos siglos. Nos interesa», explica.
También desean «disfrutar de la naturaleza, de la cultura vasca y de la gastronomía. De la cultura, lo que más les interesa a estas dos parejas es «todo lo que podamos captar del exterior», señala Francisca. Andrés se ríe. «Yo preferiría profundizar sobre la gastronomía». Carcajada general. «Especialmente la de los pintxos y los restaurantes populares donde den cocina vasca». Por eso se dirigen, a esta hora del mediodía, hacia la Parte Vieja. «No hemos predeterminado ningún plan. Iremos a los bares y si comemos de pintxos, bien. O si nos sentamos a comer, también».
Japonesa viajera. Akiko es una joven japonesa, de Kobe. Escruta en el Centro de Atracción y Turismo una gruesa guía de viajes que recoge datos de Donostia y los pasa minuciosamente a un folio. Habla perfectamente el castellano «porque lo aprendí en Suramérica». Ha venido sola «a conocer San Sebastián y el País Vasco y su cultura». Llegó ayer mismo y le encantó La Concha. Sabe que Euskadi es una comunidad peculiar. «Sé que los vascos tenéis una lengua y cultura diferentes, porque lo he leído en los libros, y las quiero conocer». También sabe que son famosos los pintxos de nuestros bares, claro. «Pasearé por la ciudad, comeré esos pintxos». Abre los ojos, relativamente claro, cuando le explico que debe probar la sidra, un producto típico vasco.
Ha venido sola desde Madrid esta sonriente oficinista nipona que aprovecha sus vacaciones «que son largas en estas fechas» para viajar en tren, autobús y que recorrerá Euskadi para llegar a lo largo del norte peninsular «para llegar a Santillana del Mar», el destino del que también toma notas precisas y ordenadas.
Jóvenes fotógrafos. Marco y Bernardo son dos felices jóvenes procedentes de Barcelona que han venido a Gipuzkoa «porque es un sitio donde podemos pasar una semana por menos de 200 euros cada uno y no lo conocíamos. También nos interesa el tema político, pero no es lo primordial en este viaje». Cámara de fotos en ristre, Marcos, que es de origen francés, y Bernardo, quieren aclarar rápidamente lo de su presupuesto. «Mira nuestras mochilas. Venimos preparados para buscar cualquier sitio en plena naturaleza o de un cámping acogedor y barato, probablemente en el de Zarautz, para poder disfrutar del País Vasco», señalan.
Traen dos cámaras de fotos profesionales, dispuestas. «Estudiamos en el Centro de Estudios Fotográficos de Barcelona. Haremos fotos de todos los montes, pueblos, de la costa y de la gente para ofrecerlas a quien le pueda interesar o para guardarlas en nuestros archivos», explica Marco. A pie y en autobús. Una semana...