Viernes, 6 de abril de 2007
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SEMana santa | turismo
Gipuzkoa, destino perfecto
Los turistas que han llegado estos días disfrutan de la gastronomía, los monumentos, la naturaleza y ayer incluso del sol
Gipuzkoa, destino perfecto
Estas tres familias de Reus se alojan en una casa rural de Villabona y ayer por la mañana paseaban por la playa de Zarautz. En su visita a Gipuzkoa también han recorrido San Sebastián, Orio y Pagoeta. [DAVID APREA]
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SAN SEBASTIÁN. DV. Cataluña, Irlanda y Bilbao. Si del azar se pudiera hacer una estadística esa sería la procedencia de los turistas que visitan en Semana Santa el territorio de Gipuzkoa. Dos puntos neurálgicos de la oferta guipuzcoana, la Basílica de Loyola y el malecón de Zarautz, recogían en la mañana de ayer la visita de distintos grupos de turistas. «Nosotros no estamos en temporada alta», afirma el jesuita Miguel Etxeberria, responsable de la acogida de peregrinos y turistas en la Basílica de Loyola. «Es justo ahora cuando empiezan a moverse los grupos procedentes de todo el mundo, atraídos por la figura de Ignacio de Loyola. En invierno la gente no viene aquí. Nuestros visitantes empiezan a llegar después de la Semana Santa».

El pasado año, el museo de la casa natal del santo guipuzcoano, recibió un total de 100.000 visitas. De ellas, 5.500 eran personas procedentes de países de fuera de Europa, encabezadas por ciudadanos de Estados Unidos (2.435), Latinoamérica (455), Filipinas (442), Australia (371), Corea y Japón. Países como Indonesia, Malasia y China son los que siguen en el ránking. «Es muy interesante ver el gran tirón de la figura de San Ignacio en Asia», explica Miguel Etxeberria. «Quieren visitar, estar en la casa de San Ignacio y celebrar misa en la capilla de la conversión, saber lo más posible de la vida del santo».

Íñigo de Loyola, cuenta la historia, llegó a su casa natal en 1521, a recuperarse de las heridas de guerra. En su convalecencia leyó libros sobre la vida de Cristo, vivió una conversión religiosa, abandonó su vida cortesana y los ejércitos y fundó la Compañía de Jesús. «Mucha gente de nuestro entorno no conoce ésto», explica el donostiarra Iñaki Sebastián, que junto a Maite, María Pilar y Josetxo visitaba ayer por la mañana la casa museo de Loyola. Estuvieron solos en el recorrido y, quizás por ello, destacaban el ambiente de paz y tranquilidad que se respiraba dentro.

«Te aislas del mundo exterior, porque el ambiente es muy silencioso», dicen. «Vas leyendo la historia de la vida de San Ignacio y te vas metiendo en los detalles, como si fuera una película». Josetxo anima a que el recorrido se convierta en visita incluida en el programa de los escolares guipuzcoanos.

Aunque la mañana de ayer fue tranquila, la guía responsable del museo explicaba que a la tarde la situación se animaría con un importante grupo procedente de Canarias. Grupos procedentes de Barcelona, Castellón, Tarragona, Madrid y Burdeos, que sumaban unas 300 personas, se esperaban para hoy. «Nosotros nunca podemos saber si esto va a estar animado o no», explicaba Óscar, que atiende la tienda de recuerdos ubicada fuera de la basílica. «Si hay nieve, la gente se va a esquiar. Si llueve o hace frío, hay poco movimiento. Cada semana santa tiene su peculiaridad. Pero las visitas siempre llegan. En los últimos años nos sorprende la afluencia de turistas de Europa del este, de países como Polonia o Chequia. Pero vienen de todo el mundo».

Pablo, vecino de Zarautz destacaba la animación que se respiraba. «Por fín ha salido el sol y nos hemos echado todos a la calle. Turistas o no, todos queremos pasear y tomar el aire».



NICHOLAS BUTLER Y FIONA LEWIS

Dublin

«Buscamos un lugar sin excesivo turismo»



El sol no era lo que iban buscando esta pareja de irlandeses que ayer visitaba la Basílica de Loyola, sino un lugar donde el turismo no fuera masivo. Eligieron para ello el País Vasco.«Era un viaje cómodo, dos horas en avión desde Dublín. Hemos alquilado un coche y hemos estado en Bilbao, donde nos alojamos, en San Sebastián y en los municipios de la costa». Les está gustando el paisaje «muy verde» y edificios históricos como ayuntamientos o iglesias. Les interesa el arte vasco. «Hemos estado en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, y en el Guggenheim, aunque las colecciones que exhibe nos han interesado menos».

¿Y la Basílica de Loyola? «De niño fui a una escuela de los jesuitas durante dos años y recuerdo una frase de San Ignacio: «Si me das un niño de ocho años será mío toda su vida», dice Nicholas Butler. «No era cierto en mi caso, pero algo habrá quedado».



FLOREN ORTEGA, Mª JOSÉ MENTXAKA, JANIRE LUCAS Y ENEKO ORTEGA

Bilbao

«Luce el sol y no hay colas, ¿qué más puedes pedir»



Muchos monumentos vio con sus padres Eneko Ortega de niño y ahora, convertido en historiador del arte, es él quien da las explicaciones. El grupo, junto con Janire, novia de Eneko, visitaba ayer la Basílica de Loyola. «Aprendemos mucho con él», explica Floren Ortega. «Antes mirábamos mucho las cosas, pero ahora es cuando comprendemos y disfrutamos más». Les gusta hacer turismo por el País Vasco. «No te encuentras las aglomeraciones de otros lugares».

En la jornada de ayer habían salido pronto de casa para hacer la visita a la basílica y comer después en Azpeita o Azkoitia. «Nos gusta llevarnos por la intuición y viajar sin un rumbo demasiado establecido».

Afirmaban que días tranquilos como el de ayer merecían mucho la pena. «Luce el sol, el parking de la zona está casi vacío y no hay colas. ¿Qué más puedes pedir?».



MARÍA ROSA OLIVERAS MIRALPEIX Y ANTONIO RAMÍREZ

Manresa

«El marisco ha subido y nos damos menos 'fartaneras'»



El precio del marisco ha subido en Gipuzkoa. Esa es al menos la impresión de esta pareja de catalanes que ha tenido que reducir su número de 'fartaneras' (comilonas). «Valoramos mucho la gastronomía y por eso repetimos nuestros viajes por el País Vasco», explican. «Es donde mejor se come». Se alojan en una casa rural de Hondarribia y han visitado San Juan de Luz, San Sebastián y Bilbao y su museo Guggenheim. Desde Zarautz, lugar por el que paseaban ayer, pensaban trasladarse a Getaria para comer. En esta localidad se alojaron en el viaje que realizaron hace dos años. «Es la cuarta vez que venimos», dicen.

La lluvia de estos días no ha podido con su buen ánimo. «Ni las muchas obras que hemos encontrado en San Sebastián», dicen. «Catalanes y vascos nos llevamos muy bien. Somos muy trabajadores y nuestras ideas están en sintonía. Aquí siempre somos bien recibidos».



JORDI, ARNAU, MIREIA, ABRIL, ELISSA...

Reus

«Somos turistas de mochila bien informados»



Se alojan en una casa rural en Villabona. Son un grupo de diez personas y tres familias diferentes, que llegan de la localidad tarraconense de Reus. Vienen perfectamente equipados con botas de monte, para recorrer los sitios de interés y se declaran «turistas de mochila» bien informados. Han estado en Sara y Zugarramurdi, Orio, parque natural de Pagoeta y San Sebastián. Han cumplido con el rito de la sidrería y en su agenda gastronómica no han faltado las alubias de Tolosa ni las guindillas de Ibarra. «No estamos en época del marmitako, es una pena», dicen.

Estos visitantes catalanes aseguran que se guían por la intuición y que preguntan a los lugareños para encontrar sitios que merecen la pena. En la jornada de ayer les tocaba recorrido por la costa. «Nos gusta andar. Esta mañana hemos hecho una buena caminata».

 
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