PRAGA. Hordas de narnios y telmerinios, encarnados por varios cientos de actores secundarios, preparan la gran batalla para devolver el trono a Caspián, legítimo heredero de Narnia, y cuya saga de aventuras, producida por Walt Disney y Walden Media, se rueda ahora en la República Checa.
El Príncipe Caspián da nombre a la segunda entrega de Las Crónicas de Narnia, obra del norirlandés Clive Staples Lewis (1898-1963) que está dirigida por el neozelandés Andrew Adamson (Shrek).
Esta epopeya, con un presupuesto superior a cien millones de dólares, tratará de imitar el éxito obtenido por El león, la bruja y el armario, algunos de cuyos episodios invernales se filmaron en suelo checo en febrero de 2005. «Tras los paisajes gélidos de la primera parte, ahora rodamos una película veraniega, lo que ha hecho necesario encontrar dos ubicaciones en dos hemisferios diferentes», señaló ayer Ernie Malik, representante de la productora estadounidense.
La longitud del rodaje, de seis meses de duración, hizo que se comenzara en febrero en Nueva Zelanda, durante el verano boreal, «después de inspeccionar parajes en los cinco continentes», precisó Malik.Tras seis semanas en Oceanía, el domingo comenzó el rodaje en los nuevos estudios Barrandov de Praga, donde el equipo trabajará con diversos intervalos por un período de seis semanas, hasta agosto.
En los escenarios y decoración de la capital checa «han trabajado diariamente durante los últimos tres meses unas cien personas, para levantar el patio de un castillo, y un bosque en la montaña», explicó el portavoz de Barrandov, Tomas Zelazko.
El estreno de El príncipe Caspián está previsto para mayo de 2008. EFE