SAN SEBASTIÁN. DV. Tras conocer el «malestar y disgusto» de la Sociedad de Ciencias Aranzadi por la forma en que el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco ha procedido a retirar de sus instalaciones en Zorroaga el material arqueológico y paleontológico que custodiaba la Sociedad y a trasladarlo a unos pabellones industriales situados en Urnieta, fuentes del Departamento han reiterado que los locales de Aranzadi no disponían del espacio suficiente ni reunían las condiciones necesarias para acoger y tratar adecuadamente unos fondos cuyo volumen se ha incrementado considerablemente en los últimos años como consecuencia de la intensa actividad registrada en los yacimientos de Gipuzkoa. El Ejecutivo insiste en que ésta es la única razón que ha motivado el traslado.
«Aranzadi era también consciente del estado en el que se encontraban las instalaciones -afirman dichas fuentes- y, de hecho, el convenio mediante el cual actuaba como Centro de Custodia del Patrimonio Arqueólogico Mueble en Gipuzkoa quedó en suspenso de mutuo acuerdo».
El edificio, en el que en 1997 Aranzadi agrupó sus secciones, fue construido en 1910 por la Fundación Zorroaga, formando parte del un complejo del que sólo quedan en pie la iglesia, el edificio ocupado por Aranzadi y el utilizado como tanatorio. A pesar de que ha sido objeto de diversos trabajos de mejora, algunos informes técnicos han llegado a advertir de la amenaza de ruina, una circunstancia que, según el Departamento de Cultura, compromete su capacidad para soportar el peso que habían adquirido los fondos y para desarrollar adecuadamente otras tareas asociadas a la custodia de los materiales arqueológicos hallados en Gipuzkoa, como la atención a los investigadores que quieran consultar los materiales, y a los museos y otras entidades que desean materiales para ser expuestos en exposiciones temporales, la restauración de las piezas que lo necesiten... Siempre bajo la supervisión del Gobierno Vasco, que es propietario y responsable del fondo, aunque ya se han planteado dudas acerca del modo en que se ajustan a lo dispuesto por la ley algunos de los materiales que Aranzadi conservaba desde hace décadas y que han sido trasladados a las instalaciones provisionales de Urnieta.
Con respecto a la ubicación definitiva de los fondos, el Departamento de Cultura confirmó que no se aclarará en el corto plazo, ya que «hay muchas alternativas, pero ninguna de ellas tiene carácter inmediato». La solución, además, no tiene por qué ser común al conjunto de los materiales -entre los que se encuentran piezas de muy distinto valor e interés-, ya que algunas pueden ser objeto de cesión a futuros proyectos relacionados con la divulgación del patrimonio arqueológico guipuzcoano, tal como se hizo en su día -y no sin alguna tensión-, con piezas relacionadas con el periodo de la romanización que se exponen en el Museo Oiasso de Irun.
La parlamentaria del PSE-EE Isabel Celáa, por su parte, manifestó ayer que se sentía «sorprendida y preocupada ante el malestar que Aranzadi ha manifestado al Gobierno Vasco por las formas empleadas y el desprecio con el que aparentemente se ha tratado la labor desarrollada por esta Sociedad durante más de cincuenta años». Celáa, además de agradecer la «excelente labor» de Aranzadi, anunció que su grupo hará una pregunta en la Comisión del Cultura del Parlamento «para conocer de primera mano cómo se ha ejecutado el traslado».