Miércoles, 4 de abril de 2007
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ANÁLISIS
EL 'PLAN B' , A LA SUPERFICIE
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NO ha hecho falta esperar mucho tiempo. La izquierda abertzale ha desvelado su plan alternativo para el supuesto en el que se emprendiera un proceso de ilegalización de ASB, como ocurrió ayer. Batasuna confirmó el plan B que ha circulado hace meses, la posibilidad de que concurra a las urnas mediante plataformas. El guión previsto. Sin sorpresa.

Será al final el Tribunal Supremo la que tendrá que analizar una a una las agrupaciones. El trabajo no va a ser nada sencillo para los jueces este mes. Se supone que la izquierda abertzale sabe cuáles son los motivos que impulsan la petición de ilegalización de Abertzale Sozialisten Batasuna y que si quiere concurrir de verdad a los comicios deberá hacerlo mediante listas no «contaminadas». Depende de cómo estén integradas las mismas. Según la sentencia del Constitucional, para que esas candidaturas pasen el filtro de la legalidad no deben incluir a dos o más candidatos procedentes de Batasuna, ya que se trata de una formación ilegalizada. Por otro lado, la izquierda abertzale sabe cuáles son las causas que se han esgrimido para plantear un proceso de ilegalización porque, entre otras cosas, se ha prestado a ofrecer voluntariamente esas bazas más allá de la contradicción que implica apostar por las vías políticas y no rechazar la violencia de ETA.

El trabajo de criba del Supremo y del Constitucional no va a ser fácil y augura una compleja batalla jurídica que puede terminar con una parte de las candidaturas proscritas y otra que logre presentarse con normalidad. Puede ser bastante problemático sacar de la legalidad a un buen número de planchas. Pero también es cierto que la izquierda abertzale tendrá que realizar un gran esfuerzo para no recurrir a militantes conocidos.

Se asiste a un pulso político entre el Gobierno y la izquierda abertzale con poderosas incógnitas de fondo. En apariencia, no hay capacidad de maniobra para reanimar un proceso quebrado desde el atentado de Barajas. En la práctica puede quedar todo al ralentí hasta las generales.

La ilegalización de ASB permite al Gobierno ofrecer una imagen de firmeza, pero a la vez traslada a la Justicia la patata caliente y deja un resquicio abierto que interesa a Zapatero. Y esto lleva al PP a poner el grito en el cielo para denunciar el «doble juego» que puede implicar la vía de las plataformas para posibilitar el aterrizaje de la izquierda abertzale en las instituciones. Batasuna liga la suerte del «proceso» a que la izquierda abertzale esté presente en las urnas. Pero no parece que el diálogo con los posibilistas de Batasuna haya movido a ETA hacia su final. Al menos hasta ahora. Tanto el Gobierno como la izquierda abertzale juegan al límite.

 
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