SAN SEBASTIÁN. DV. La vocación fotográfica de Zarautz se reafirma anualmente con las jornadas que se organizan de cara a la Semana Santa. Alrededor del Photomuseum, eje impulsor que cada vez tiene más presencia en el ámbito de la fotografía guipuzcoana con la organización de interesantes exposiciones, este año se han montado cinco muestras en otros tantos centros y galerías. La presencia de éstas últimas es una manera más de demostrar la implicación de responsables culturales de todos los ámbitos, privados y públicos. La iniciativa surgió hace quince años como una manera de ofrecer actividades culturales a los turistas, pero ahora se ha convertido en una cita ineludible para todo aficionado a la fotografía.
Ramón Serras, uno de los fundadores del Photomusuem, de las jornadas y fotógrafo que en esta ocasión también exhibe su obra, señala que «hemos llegado a la decimoquinta edición de las Jornadas Fotográficas con un balance más que positivo. Lo que comenzó como una reunión de fotógrafos más o menos aficionados se ha convertido, paso a paso, en una especie de pequeña capital de la fotografía».
El zarauztarra también señala que «el público cada vez es más experto, en algunos casos son grandes fotógrafos que vienen cada año porque ven diferentes estilos en muy pocos metros de distancia».
En esta ocasión no hay un hilo conductor o nexo de unión entre las cinco exposiciones que se muestran en el Photomuseum, Torre Luzea, Sanz Enea y las galerías Bidea y Zazpi. Pero sí destaca que la vanguardia cada vez está más presente y en muchas ocasiones no se vislumbra la frontera entre fotografía y otras artes plásticas.
DARÍO URZAY
La exposición del artista bilbaíno en Sanz Enea lleva por título Orthogramas y las obras que la forman conjugan una manera de construir imágenes desde la fotografía y la pintura. El fondo de las obras corresponde a tomas aéreas que el autor ha realizado directamente desde vuelos en avioneta observando localizaciones terriotoriales. Después son ortorectificadas mediante un software 3D, convirtiéndolas en un«segundo planeo virtual».
Urzay coloca fragmentos de lo que llama «la piel» de otras fotografías aéreas de manera similar a como un ave coloca fragmentos para hacer un nido. Todo el transcurso de la construcción no hace sino dilatar el momento de un obturador virtual para que surja una realidad coherente fotográficamente. «Expandir un instante no es sino constituir un periodo de lapsos, otro tiempo, que más puede tener que ver con el afán de dominar la duración biológica que con el transcurrir cotidiano marcado con el reloj», dice el artista.
MIKEL ROSÓN
La Galería Zazpi muestra La ciudad detenida donde se retratan la belleza y el potencial de las urbes, pero el autor no se limita a capturarlos, sino que interviene para crear nuevas imágenes que están plagadas de ausencia, desarraigo y desconcierto, que recrean un urbanismo que mezcla la agitación de la sociedad con una triste monotonía. Cada instantánea está captada después de una minuciosa y cuidada observación. Son escenas perfectamente reconocibles por todos, familiares, pero que al mismo tiempo tienen dosis de imprecisión porque se encuentran desprovistas de vida y sin rastro de actividad habitual. Rosón ofrece una variente neutral y abstracta de ambientes cotidianos.
Las fotografías trasmiten la fascinación que el navarro tiene por las megalópolis, pero no busca mostrar una fotografía arquitectónica, sino algo más abierto a la interpretación. Investiga en el imaginario, creando la impresión de un nuevo territorio, atractivo y envolvente, pero en el que se adivinan los aspectos más inquietantes y deshumanizantes de la cultura. Estos retratos son, al mismo tiempo, reales e irreales. Representan y manipulan fragmentos del paisaje urbano y es ahí donde reside la fuerza de este trabajo, en su poder para inducir al espectador a reflexionar sobre ciertos aspectos de la realidad.
ÁNGEL URANGA / GORKA LASA
La Galería Bidea presenta una instalación sobre composición en una combinación entre fotografía y pintura a cargo de dos zarauztarras. Dentro de un lenguaje directamente visual esta exposición recoge diecinueve imágenes. Son quince fotografías realizadas por Lasa entre el año pasado y éste, y sus referentes pictóricos, cuatro pinturas de los años 2004 y 2005 por Uranga. Las imágenes se articulan unas con otras. Al compararlas, el aspecto diferenciador es el proceso de creación, mientras que el resultado es el aspecto común. Los artistas tratan la manera en que se constituye el sentido y significado de la composición como un conjunto de todas las partes que las forman.
En el proceso fotográfico se han empleado movimientos girados de la cámara cuyo resultado presenta una disolución de las líneas de los contornos. La pintura también tiende a la desaparición de los contornos, y lo mismo sucede con los tonos, colores y texturas para generar estructuras y detalles diferentes. En ambos casos se centran en la noción del trayecto como recorrido visual que configura la información que tiene la composición, huyendo de adjetivaciones como incorrecto o correcto.
RAMÓN SERRAS
Este fotógrafo es uno de los creadores de las jornadas. Este año tiene un doble trabajo, por un lado sigue siendo miembro de la organización y por otro expone su obra en Torre Luzea. Con el título Salón de lecturas, el zarauztarra realiza un amplio catálogo de imágenes de gente leyendo en la playa. Con estas imágenes, Serra parece contradecir las estadísticas que, con frecuencia aparecen en los medios de comunicación, donde se habla del descenso del hábito de lectura.
Las fotografías, las más realistas de todas las exposiciones de las jornadas y cercanas al reportaje periodístico, muestran el reposo y la relajación que se manifiesta en las posturas que adoptan los lectores, en especial las mujeres, que son mayoría. Otro de los aspectos que ha captado en estas fotografías en blanco y negro es «el deseo de aislamiento en un espacio en el que se reúnen multitud de personas».
IMANOL MARRODÁN
El trabajo del artista bilbaíno siempre gira alrededor de su preocupación por la luz. Marrodán explica que «ha sido la fotografía un instrumento de investigación fundamental que me ha llevado a desarrollar procesos pictóricos. Por esta razón, en este proyecto expositivo se pueden ver al mismo tiempo pinturas y fotografías que coexisten dentro de una misma dialéctica».
La exposición Campos de silencio recoge, según comenta Marrodán, «una preocupación personal sobre lo que hay detrás del horizonte, o sobre lo que esconde la superficie del mar o el cielo. El desierto como mar petrificado convertido en arena, movido por el viento. Un glaciar de hielo de agua solidificada que cayó del cielo. Tres paisajes, tres espacios de movimientos milenarios latentes tan desconocidos».