HERNANI. DV. Los vecinos de Hernani están hartos de los incidentes y broncas que provocan los clientes más incivilizados de las sidrerías y el consistorio no descarta la adopción de medidas que supongan «cambios radicales» para la próxima temporada del txotx.
Aunque no se puede calificar como sorpresa, sí es cierto que la temporada de txotx que está a punto de acabar ha dejado una gran preocupación en Hernani. La afluencia masiva de gente, y, sobre todo, un comportamiento que dista mucho de cumplir con las mínimas normas de educación, ha hecho que en el pueblo se hayan encendido todas las alarmas y que el alcalde, Joxan Rekondo, reconozca que será necesario un replanteamiento para la próxima temporada sidrera.
Rekondo afirma que hoy en día la temporada del txotx en Hernani «es un problema» para la calidad de vida de los vecinos, y se muestra tajante al señalar que «el año que viene se tendrán que producir cambios radicales en su organización».
Esta temporada ha supuesto un punto de inflexión. Ya no sólo se puede hablar del elevado número de personas que presentan un alto grado de intoxicación etílica que pueblan las calles durante el fin de semana, o de quienes orinan y vomitan en cualquier rincón, sino que la afluencia masiva y los altos niveles de alcohol se han traducido en actitudes bochornosas, como mantener prácticas sexuales en la céntrica plaza de los Tilos. «Lo cierto es que este año existe una percepción muy consolidada, no sólo entre los vecinos del casco histórico, de que esta temporada ha ido especialmente mala», dice Joxan Rekondo, que reconoce que «la afluencia de gente de fuera y determinados comportamientos han supuesto un coste excesivo para la convivencia. Está claro que ha desbordado todas las previsiones que se po-dían tener».
Hay que recordar que desde hace diez años, cuando una consulta ciudadana ya dejó ver la preocupación de los hernaniarras por la influencia de esta temporada en el día a día del municipio, se puso en marcha una comisión del txotx, en la que se reúnen un buen número de agentes sociales, entre los que están sidreros, taberneros, vecinos del casco viejo y el propio ayuntamiento.
Medidas insuficientes
Rekondo entiende que «las medidas presentadas desde esta comisión han servido para que la temporada se desarrollase de una manera equilibrada, pero parece que muchas de esas medidas no han servido en esta ocasión. Este año han resultado claramente insuficientes».
«Lo que tenemos claro es que Hernani no tiene ningún interés en un turismo agresivo, como parte del que se está dando en estos momentos. El interés de los ciudadanos nos obliga a actuar con mucha responsabilidad en este tema», reconoce el alcalde, después de ver el gran número de quejas y el hartazgo social existente.
La situación preocupa y, de hecho, dos de las candidaturas para las elecciones municipales de mayo ya han introducido el asunto de la convivencia durante la temporada sidrera en sus programas electorales. Para el alcalde, la solución debe centrarse en medidas de tipo preventivo. «Debemos hacer una oferta diferente, que el que viene de fuera sepa que venir a la sidrería no es sinónimo de venir a emborracharse», subrayando en este sentido que la oferta hostelera «tiene mucho que decir en este apartado».
Tendencia a empeorar
Teo Zuloaga, responsable de la Policía Municipal de Hernani, no duda en señalar que este año la valoración de la temporada «es negativa. Está claro que en líneas generales ha ido bastante peor que el año pasado». Para Zuloaga, el «aura de permisividad» que tiene el municipio lleva a que se produzcan destrozos en el mobiliario urbano y actitudes violentas con algunos vecinos cuando se recriminan determinados comportamientos, como ha ocurrido esta temporada. Y el problema es que esta situación es «difícil de cambiar». Aún y todo, «para el número de gente que se concentra en Hernani los fines de semana no hay tantos incidentes», asegura el agente, «aunque ha crecido la sensación de que en cualquier momento puede suceder algo». «La reflexión a realizar es qué hay que hacer para que los que vienen a Hernani lo hagan a disfrutar y no a arrasar», añade.
En este punto, defiende a la Policía Municipal de las críticas que cuestionan su labor para frenar los incidentes. «No creo que la solución a este problema venga por la vía policial. El fin de semana en el que se celebró el festival Sagarrondotik -del 16 al 18 de marzo- se contabilizaron más de 80 autobuses en una noche, a los que hay que sumar la gente que vino por su cuenta al festival. Eran miles de personas, una multitud imposible de controlar por la Guardia Municipal».
A la espera de una solución, los más afectados por las ganas de fiesta de los clientes de las sidrerías son los vecinos del Casco Antiguo, para algunos de los cuales la situación es ya insostenible. «Cada vez somos más los que nos marchamos fuera todos los fines de semana de la temporada, ya que es imposible dormir. Hay una familia que todos los viernes coge la maleta y se va a pasar el sábado y el domingo a un hotel que se encuentra en otro punto de Hernani», indica una de las vecinas.
Otra afectada lo tiene claro: «Si por mí fuera, eliminaría esta temporada. Sólo nos trae problemas para los vecinos y todo ello para que unos pocos acaben llenándose el bolsillo».