LONDRES. DV. Estados Unidos terció ayer en la crisis entre Reino Unido e Irán advirtiendo a Teherán de que no aceptará ningún posible canje entre los quince marines británicos y los cinco iraníes detenidos por los norteamericanos en Irak, en enero, acusados de suministrar armas a la insurrección.
El intercambio no ha sido planteado formalmente por las autoridades persas, pero sí lo han reclamado algunas voces del régimen vinculadas con la Guardia Revolucionaria, cuerpo al que supuestamente pertenecen los cinco hombres apresados en Irak junto con material destinado a las milicias que luchan contra el actual Gobierno iraquí.
El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack, rechazó cualquier sugerencia de liberación de los presos iraníes. Según McCormack, «la comunidad internacional no permitirá que el Gobierno de Irán intente usar este asunto para distraer al resto del mundo» del conflicto sobre su programa nuclear.
Washington reiteró su total apoyo al Reino Unido, pero también evitó una mayor implicación ante el temor de Londres de que esto sea contraproducente. Según un portavoz del Pentágono, se trata de «una situación delicada en una fase crítica».
En este contencioso, de momento sin salida y ante la posibilidad de que los quince miembros de la Royal Navy detenidos por Irán sean llevados a juicio, Londres hizo ayer una primera concesión, meramente verbal, para propiciar una solución de la crisis. La ministra de Exteriores británica, Margaret Beckett, «lamentó» que el incidente diplomático haya ocurrido, lo que arreció las críticas en el Reino Unido de quienes exigen una mayor contundencia contra Teherán.
Por primera vez desde que comenzó la crisis el pasado día 23, Beckett utilizó la palabra «lamentar», aunque no en una fórmula disculpatoria, pues el Gobierno británico insiste en que su personal naval estaba en aguas iraquíes cuando fue apresado. «El mensaje que quiero enviar es que creo que todo el mundo lamenta que se haya alcanzado esta situación. Lo que queremos es una manera de salir de ella», declaró en el marco del encuentro de ministros de Exteriores de la UE que se celebraba en Alemania.
Beckett sugirió que en esos términos se expresaba la respuesta que iba a enviar a la única nota oficial recibida de Teherán, en la que las autoridades iraníes no reclamaban expresamente una disculpa sino seguridades de que no habrá más incursiones en su territorio.
El tono de esa nota abrió el viernes algunas esperanzas de una salida negociada, pero el Gobierno británico no deja de estar «preocupado» por el continuo «ruido de sables» que se escucha en diferentes instancias iraníes.
La estrategia seguida por el Gobierno de Tony Blair de intentar mantenerse firme en su posición de que sus fuerzas no entraron en aguas iraníes y denunciar la utilización de los detenidos en una operación de propaganda, al mismo tiempo que busca no romper todos los cauces de diálogo con Teherán ha comenzado a ser contestada por parte de la opinión de Reino Unido.
Ineficacia
La ineficacia demostrada hasta ahora por esta estrategia ha llevado a algunos medios, como The Daily Telegraph, a exigir una mayor contundencia contra el régimen persa. «Si los iraníes nos odian, hagamos que también nos teman» era el título ayer de un editorial de este diario conservador. «Limitarnos a triviales resoluciones será tratado por los ayatolás como una señal de debilidad», indicaba el rotativo.
Londres considera que en la gestión de la crisis no ayuda el hecho de que Irán se encuentre hasta el próximo martes en un período vacacional. Pero aunque cuando éste termine podrá haber una mayor interlocución oficial, también cabe la propagación de protestas antibritánicas en las calles de Irán.
Estudiantes de la milicia religiosa Basij, por ejemplo, emitieron ayer un comunicado reclamando el cierre de la Embajada británica en Teherán, y convocaron para hoy una manifestación a las puertas de la legación.