Un padre biológico que de pronto aparece criticándola en una revista, un ex novio fraudulento que ha ido de plató en plató, un pleito con otro antiguo novio a cuenta de un chalé... Se diría que Sofía Mazagatos pone un circo y le crecen los enanos. Sin embargo, ella ha decidido sufrirlo con serenidad y, lo que es más meritorio, en silencio. Hace unos días pasó por el stand de So. Cap, en la feria barcelonesa de Cosmobelleza para promocionar «el mundo de las extensiones».
-¿Cómo está?
-En un momento optimista, pero también de reflexión, de pensar qué es lo que quiero hacer y replantearme un poco el camino que quiero tomar a partir de ahora, llámese profesional o personal. En la vida no son las veces que te caes, sino las que te levantas. Y cada vez que nos levantamos salimos más fortalecidos. Es la situación en que me encuentro.
-¿Levantándose?
-Ya me he levantado. Estoy de pie.
-Y dispuesta a seguir peleando.
-Yo no peleo. Que se peleen los que quieran. Yo vivo y dejo vivir. Disfruto la vida y la valoro por encima de todo, porque hay mucha más vida aparte de la televisión. Y ésa es la que me importa y la que quiero vivir. Muchas veces hay que dejar de ganar dinero para ganar en el aspecto personal.
-En la tele estuvo haciendo monólogos.
-Sí, en La Sexta, en 'El Club de Flo'. Para mí fue algo nuevo y muy interesante. Me dijeron que fui una sorpresa... Y de ahí salió lo de 'Anónimos', un programa en el que me disfracé de hombre mayor. Fue una experiencia enriquecedora.
-¿Y ahora qué hace?
-Estoy vinculada a una campaña de imagen de decoración y muebles, donde también llevo todo el tema de márketing y comunicación. Es una manera de seguir vinculada, pero también estando atrás, en las sombras. Ya no quiero tantas luces. Prefiero las sombras, que es lo que te permite vivir con un poco de tranquilidad.
-¿Las luces le han llegado a dañar?
-Me he cansado. No me gusta el ambiente tan raro y tan tóxico que hay. Lo que perduran son las personas y es lo que soy y quiero ser: persona por encima de todo.
-¿Cuánto hace que volvió de Estados Unidos?
-Cinco años. Y la verdad es que hago un balance positivo. Creo que quizá mi momento como tal no ha llegado, o al menos el que yo me esperaba..
Más madura
-¿Quiere decir como actriz?
-Como persona. España pasa por momentos un poco complicados para determinadas personas y de vez en cuando yo me veo salpicada. En este país como que no te dejan vivir.
-De hecho usted se marchó por eso. ¿Desea escapar de nuevo?
-No, porque ahora soy mucho más madura y estoy mucho más fuerte para asumir las cosas. Sobre todo porque no hace daño el que quiere, sino el que puede. Cuando tú sabes quién eres y crees en ti misma, la verdad sólo tiene un camino. Y el tiempo es el único juez que juzgará las cosas. Eso y los juzgados, que es donde tengo...
-¿Muchas demandas?
-Más de las que me gustaría, porque yo no soy una mujer dada ni a la polémica ni al escándalo. Y últimamente me veo obligada a meter demandas cada mes o mes y medio. Con lo cual la vida se hace muy difícil.
-Le habrán ofrecido dinero por hablar...
-Pero siempre he dado un no rotundo. Vamos, por encima de mi cadáver. La gente que tenga un poco de coherencia se dará cuenta, supongo, de que si yo no he aparecido en ningún medio con todo lo que ha sucedido debe de ser porque es una decisión mía. Llevan un año ofreciéndome de todo. Pero no hay negociación posible. No quiero darle más cuartos al pregonero. Que hay muchos pregoneros por ahí queriendo robar el alma.
-¿Ha empezado a cosechar ya los frutos de su discreción?
-Muy poco, la verdad. Muchas veces, no sabes muy bien por qué, no terminas de encontrar la paz. Pero seguiré luchando.
-¿También como actriz?
-Soy una mujer paciente. Si tiene que ser bien, y si no, no pasa nada, porque el cine me gusta también como espectadora. Soy todavía joven. Tengo 33 años, la edad de Cristo, una buena edad.
-Y acaba de estrenar casa.
-Sí. Año Nuevo, vida nueva.
-¿Le ha dolido tener que dejar el chalé de Caldas?
-No, en absoluto. Estoy encantada. La de ahora es una casa monísima. Gracias a Dios el pleito se retiró hace poco. Ese tema está ya zanjado y ahora estoy en otro capítulo del libro. Pero sin rencores ni malos rollos.
-¿Qué pasa con sus seres queridos que acaban muchas veces traicionándola?
-Es algo terrible, y tan a mi pesar... Es una venganza, un veneno. La gente que ha estado a mi lado se ha hecho más conocida que yo. Todo el mundo tiene necesidad de buscarse la vida y de comer. Los hay más dignos y más indignos. De los indignos prefiero no hablar.
-¿De su padre no quiere acordarse?
-Sin comentarios. El silencio muchas veces es mayor que las palabras.
Olvido y perdón
-¿Espera a ver pasar el cadáver de su enemigo?
-Yo no soy así. Yo olvido. No sé si perdono, pero olvido. La vida en momentos determinados ha sido muy generosa conmigo. Otras veces me ha hecho pagar unas facturas caras. Pero lo importante es poder contarlo con una sonrisa.
-¿Y en el amor, cómo le va?
-Nada. Mandé mi corazón de vacaciones hace dos años y creo que ahora está por Indonesia o por ahí.
-¿Tan grande fue el chasco con Max Badiyi?
-Eso demuestra que soy una mujer de sentimientos, pasional. Si fuera tan fría quizá no me hubiera entregado tanto. Pero eso ya está olvidado y enterrado.
-Ahora no se fiará de ningún hombre...
-Ni me lo he planteado. Sigo creyendo en el amor. Y el amor llamará a mi puerta o no. No lo sé. Ni lo necesito, ni lo busco, ni en estos momentos es mi prioridad. Estoy muy acostumbrada a vivir sola. Mi madre me hizo una mujer muy independiente. Si viene el amor, que venga para bien. Y si no, que no venga. CON JUGO