unque el mercado seguirá abierto prácticamente toda la Semana Santa (sólo cerrará sus puertas la jornada de Viernes Santo), los inversores que se han ido estos días de vacaciones han hecho muy bien los deberes. El Ibex-35 cotiza ya en 14.641,70 puntos y acumula en lo que llevamos de año una rentabilidad del 3,5%. No está nada mal después del chaparrón en forma de recortes que cayó recientemente sobre el mercado. Esta última semana también la cerró con ganancias, del 0,66%, a pesar de que el precio del petróleo ha vuelto a repuntar con fuerza.
Eso sí, la volatilidad permanece en el parqué, y los vaivenes son continuos durante la sesión. Los valores pasan del positivo al negativo y a la inversa con mucha facilidad. Es el escenario perfecto para los «day-traders» (inversores que compran y venden acciones dentro de una misma sesión), que sacan el máximo partido a las fuertes oscilaciones de los títulos bursátiles.
La atención, de nuevo, estuvo centrada en la eléctrica Endesa. La lucha por su control parece que no tiene fin y todos los implicados continúan jugando sus cartas. De momento, las acciones de la eléctrica cerraron la semana en 40,48 euros, lo que significa que cotizan por encima de los 40 euros que ofrece la alemana E.ON.
Iberia también ha estado en el punto de mira de los inversores, después de que se conociera que Texas Pacific Group estudia lanzar una OPA por el 100% de la aerolínea a 3,6 euros por acción. Los títulos de Iberia dieron un último cambio el viernes en 3,99 euros, muy por encima de la posible oferta.
Y el próximo martes, atentos al estreno en Bolsa de Clínica Baviera.