Domingo, 18 de marzo de 2007
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Modelos de escuela
Tres maestros de centros de Ataun, Portugalete y Vitoria que imparten su docencia en cada una de las actuales líneas lingüísticas explican cómo se enfrentarán al nuevo proyecto de enseñanza
Modelos  de escuela
Milagros Aranes, en una clase de la escuela Luis Dorao de Vitoria. [BLANCA CASTILLO]
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SAN SEBASTIÁN. DV. Están a pie de obra. Les va a tocar vivir en las aulas la reforma de modelos lingüísticos diseñada por el Departamento de Educación del Gobierno Vasco, que supondrá la sustitución de las tres líneas actuales: A, en castellano; B, bilingüe; y D, en euskera, por un sistema flexible con objetivos comunes para todos los colegios. Estos tres maestros, cada uno de un modelo diferente, deberán adaptarse a la vez que sus alumnos a un nuevo proyecto educativo en el que el euskera pasará a ser la lengua mayoritaria para impartir asignaturas y que fija, por primera vez, los conocimientos a alcanzar en los dos idiomas oficiales: un nivel B2, como un first de inglés, tras la Secundaria, y el B1, un dominio oral y escrito más básico, una vez acabada la etapa de Primaria.

Los tres docentes, de escuelas de Ataun, Vitoria y Portugalete, ponen en evidencia con sus reflexiones que ese nuevo marco de aprendizaje de lenguas en el País Vasco, como denomina al plan la consejería de Tontxu Campos, no afectará por igual a los centros escolares de una zona euskaldun y a los de áreas castellanoparlantes. Pero coinciden en un planteamiento: «No se puede exigir a un escolar de Barakaldo que alcance el mismo dominio de euskera que a uno de Ataun».

JESÚS GOIKOETXEA

Maestro de la escuela pública J. M. Barandiaran de Ataun, de modelo D

«No se puede lograr igual dominio del euskera»

El consejero de Educación, en la presentación del proyecto en el Parlamento, les puso como ejemplo de escuela de zona euskaldun en la que, al dominar los alumnos el euskera, el centro podrá dedicarse a dar más intensidad al castellano y el inglés. O «al inglés y al francés», advirtió Tontxu Campos, si se comprueba que el castellano tampoco es un problema para ellos. Jesús Goikoetxea, maestro y tutor en la escuela José Miguel Barandiaran del pueblo guipuzcoano de Ataun, está tranquilo con la propuesta de Campos y no cree que vaya a alterar en mucho el sistema de enseñanza de su colegio. Goikoetxea, de 48 años, cree que sus chicos superarían el B1 al finalizar Primaria y, el B2, al acabar la Secundaria, pero tiene los pies en el suelo. «No va a lograr el mismo dominio del euskera un niño de Barakaldo que uno de Ataun, eso está claro. Como no se puede conseguir que hablen con la misma soltura el castellano», señaló.

Este pueblo guipuzcoano reúne todos los ingredientes para culminar con éxito el proceso de euskaldunización de un niño. La escuela, con 400 alumnos, ofrece un único modelo D, todas las asignaturas en euskera excepto las materias de Lengua Castellana e Inglés. Para la inmensa mayoría de los escolares eso significa estudiar en su idioma materno. Cuando salen de clase, en casa, en la calle, en sus juegos, en su relación familiar continúan hablando en lengua vasca. «Es su vehículo de comunicación al 100%. Viven en un mundo euskaldun. Es indudable que el dominio de una lengua está relacionado con el número de horas que se utiliza, que se está en contacto con ella». Admite la ventaja que tienen los escolares de Ataun de vivir en el mismo idioma en el que están escolarizados, una oportunidad de la que no disfrutan estudiantes de zonas castellanoparlantes que acuden a centros de modelos de inmersión lingüística en euskera.

La integración de los inmigrantes en una enseñanza en euskera tampoco es un problema en Ataun. «Ahora vienen más familias de fuera a vivir al pueblo. Tendremos cerca de 15 estudiantes extranjeros. Se nota que son hijos de padres castellanoparlantes pero aprenden el euskera rápido porque están todo el día en contacto con el idioma», comenta.

Este maestro nacido en el pueblo dice que en su escuela no se descuida el castellano. «Se imparte como una asignatura más. Nuestros alumnos no llegarán a dominarlo con la misma soltura que el euskera, ni como lo haría un niño de Getxo, pero eso es normal. No tiene por qué ser un problema», señala. Apoya la apuesta del consejero de colocar al euskera como principal lengua vehicular en todos los centros escolares de cualquier punto de la comunidad. «Debe ser la más importante tanto en una escuela de aquí como en una de Getxo o de Barakaldo, porque es la lengua que necesita más apoyo». Reconoce, sin embargo, que no se pueden exigir los mismos resultados en euskera en un centro de modelo D de una zona euskaldun que en otro de un entorno castellanoparlante.

Goikoetxea alaba, sobre todo, que el plan de Campos dé libertad a cada colegio para diseñar su propio camino lingüístico. A ellos les cambiará poco la ruta. «La propuesta no tiene por qué traernos problemas. Nos reuniremos y desarrollaremos nuestro proyecto. Pero no vemos la necesidad de reforzar el castellano con los resultados actuales que tenemos», adelanta. Dice que, tal y como apunta el proyecto de Educación, su centro estaría preparado para introducir asignaturas en inglés e, incluso, un cuarto idioma, el francés. «Los niños ya dan inglés desde los cuatro años».

BEGOÑA DELGADO

Maestra de modelo A en la escuela Ruperto Medina, de Portugalete

«La calidad no se mide sólo por el euskera»

La comunidad educativa de la escuela pública Ruperto Medina de Portugalete está orgullosa de las metas que alcanzan sus alumnos, poco más de 200 escolares que estudian en modelo A, un 10% de ellos inmigrantes. «Somos una escuela pública de enseñanza en castellano que buscamos un alto nivel académico para nuestros alumnos y respondemos a las necesidades actuales de la sociedad», define Begoña Delgado Martínez, maestra del centro, de 52 años y que lleva casi tres décadas en sus aulas. Han logrado varios premios de Innovación Educativa y tienen en marcha los proyectos educativos más punteros en convivencia escolar, como las comunidades de aprendizaje, en utilización de nuevas tecnologías, introducción temprana del inglés, o programas extraescolares, como biblioteca fuera del horario lectivo o apertura del centro a las 8 de la mañana para los padres que trabajan.

Esta docente de Portugalete es consciente de que sus chicos quizás no superen las pruebas de euskera que quiere fijar el Departamento de Educación. Pero no le quita el sueño. Está convencida de que la calidad del aprendizaje que adquiere un alumno no debe medirse por su capacidad lingüística en euskera. «Sería muy triste», dice. «Hay que adquirir un nivel competencial en todas las asignaturas, manejar nuevas tecnologías, como Internet, alcanzar habilidades sociales y de convivencia, ser capaces de buscar información y hacer un trabajo en grupo...», enumera.

La maestra vizcaína apuesta por la enseñanza en la lengua materna porque «se obtienen mejores resultados académicos». «Todos los estudios lo demuestran», subraya. Para lograr un aprendizaje de calidad, añade, «necesitamos hablar en el mismo idioma que los alumnos y sus familias». A Begoña Delgado le gustaría que Educación no sólo midiera la capacidad lingüística de los escolares sino que evaluara los «niveles competenciales» en todas las materias.

La desaparición de las actuales líneas A, B y D que plantea la reforma educativa les obligaría a dar un vuelco a su proyecto lingüístico si quieren obtener el conocimiento de euskera que establecerá la consejería. «Llevaremos a cabo un debate con los padres para decidir las medidas que tomamos. Podríamos introducir algunas materias, como Plástica, en euskera. Hemos apostado muy fuerte, obtenemos éxito escolar y sería una pena que perdiéramos todos los logros obtenidos. Nos hemos esforzado mucho, somos funcionarios que funcionan. Si hemos sobrevivido a tanta presión externa contra el modelo A es porque ofrecemos una enseñanza de calidad», comenta.

Reconoce la necesidad de reforzar el aprendizaje del euskera en los centros de enseñanza en castellano. «Pero como lengua de comunicación. Nosotros utilizamos el euskera en la relación diaria con los chavales en muchas ocasiones. Es el camino para que se convierta en un instrumento de comunicación, que es lo que debería ser».

MILAGROS ARANES

Profesora en la escuela Luis Dorao de Vitoria, de modelo B

«Ya tenemos la selectividad»

El modelo B, bilingüe, matricula el mayor porcentaje de alumnos en las escuelas públicas de Álava. Milagros Aranes Ruiz tiene 46 años, es maestra y actualmente dirige uno de esos centros en Vitoria, el Luis Dorao. «Nos guste o no Álava es una provincia castellanoparlante. La lengua materna mayoritaria de los niños es el castellano y eso hay que tenerlo en cuenta en cualquier proyecto lingüístico», reflexiona. Subraya que los responsables educativos no deben perder de vista que no es lo mismo estudiar en Orio que en Vitoria.

Defiende que su escuela de línea B, con Matemáticas y Lengua en Castellano y el resto de materias en euskera, ofrece un sistema educativo que resulta «tranquilizador para los padres» del centro, con más de 400 alumnos. «Los padres quieren que sus hijos aprenden euskera pero, a la vez, desean conservar la posibilidad de poder ayudarles en sus estudios», comenta. Y el colegio, advierte, «debe cumplir las expectativas de las familias». En el Luis Dorao los niños se inician en la lectoescritura en su idioma materno, el castellano. «Si estudiaran en un modelo de inmersión lingüística en euskera aprenderían a leer y escribir en un idioma no materno. Hay que hacer una reflexión: nadie se plantea que los niños de Azkoitia o de cualquier pueblo euskaldun deberían comenzar a leer y escribir en castellano. Un esfuerzo que sí pedimos al alumno de la zona castellanoparlante», señala.

No ve la necesidad de implantar evaluaciones externas para determinar el nivel de competencia en lenguas de los alumnos al final de cada etapa educativa. «¿Por qué una prueba? La selectividad es ya un examen imparcial y aséptico, al que se someten todos los estudiantes por igual y en el que se mide el nivel de castellano y de euskera que ha alcanzado el estudiante», reflexiona. Cree que la evaluación no sería justa: ¿Se pueden medir los resultados de un centro con alto porcentaje de inmigrantes, muchos de ellos que se incorporan a mitad de curso y sin conocer el idioma, y alumnos de entornos desfavorecidos, de la misma forma que los de otro que acoge en sus clases a alumnos de entornos socioculturales altos, con apoyo familiar y acceso a toda clase de medios?». «Ocurre en todas partes. Un colegio inglés de La Moraleja no puede tener los mismos resultados que uno público con inmigración».

En todo caso, los cambios que acometan los responsables de Educación, opina, no deben alejar a la escuela de su verdadero fin: «Ofrecer una educación integral y no sólo una capacitación lingüística». El objetivo es el desarrollo de valores, además de obtener un nivel en euskera, de castellano, pero también de Matemáticas o de Conocimiento del Medio». Una reforma que exija una presencia mayor del euskera tendría que contar con el apoyo de las familias, señala. «Los padres deberán estar convencidos».

La reforma de modelos lingüísticos que plantea Educación fija unas metas en Primaria, el B1, que exigirán un dominio básico del euskera hablado y escrito. ¿Llegaría la escuela Luis Dorao, de línea bilingüe, a alcanzar ese listón? Esta maestra alavesa cree que la pregunta que debemos hacernos no es esa. «No sé si con nuestro modelo los alcanzaríamos, pero ¿lo superarían los estudiantes de la línea D de un centro de nuestro entorno? No depende tanto del modelo como del alumnado, del apoyo de sus familias, de las condiciones socioeconómicas y culturales de su entorno. Un buen alumno tendría un buen rendimiento en cualquier modelo», concluye Milagros Aranes.

 
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