Sábado, 3 de marzo de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

EIBAR NOVEDOSA INICIATIVA
Recuperar el trueque
El proyecto Auzopolis nace con el objetivo de evitar el aislamiento de la sociedad y se basa en el intercambio
Recuperar el trueque
Inma Pagalday y Maite Fernández han ideado este proyecto innovador de intercambio de servicios entre personas. [FÉLIX MORQUECHO]
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
AUZOPOLIS
Objetivo: Incrementar las relaciones entre las personas. Ofrece un intercambio de servicios

Contacto: Teléfono 695 777986. Llamar de 17.00 a 20.00 horas.

Servicios: Cuidado de niños y personas mayores, peluquería, odontología, pequeñas reparaciones domésticas, servicio de coche, cuidado de la casa en vacaciones, asesoramiento, estética, electricidad...

Publicidad

EIBAR. DV. «Una persona de Mali quería ir al cardiólogo y yo le acompañé porque él no entendía bien castellano. Me sentí bien porque le había ayudado. Él sabe francés y puede enseñar el idioma a otras personas». Con esta anécdota explica Inma Pagalday, una de las dos promotoras del proyecto Auzopolis, el funcionamiento de este novedoso sistema que se puso en marcha en octubre.

La base principal sobre la que se asienta esta idea es propugnar la confianza entre las personas como respuesta al individualismo imperante en la sociedad actual. «El valor añadido es la relación que se establece entre las personas más allá de los servicios que se intercambien. Se solucionan problemas que surgen en la vida de las personas pero lo principal es la cercanía que se establece. Sin renunciar a las ventajas de la vida moderna, se trata de rescatar lo bueno que tenía la sociedad tradicional. Se trata de dar más vida a los pueblos», explica Maite Fernández, también promotora.

Intercambio de servicios

«No se basa en un intercambio de una persona a otra, sino de un intercambio indirecto. El funcionamiento es igual que el de cualquier banco pero sustituyendo el dinero por el tiempo», señala Maite Fernández. «Pero aquí todos los socios tienen el mismo crédito y eso no pasa en los demás bancos».

Cada usuario inscrito en Auzopolis tiene un talonario en el que se van anotando las horas que invierte en ofrecer servicios. «Por ejemplo, te hace alguien un servicio y te extiende un cheque en el que figuran las horas que ha invertido. Luego, al socio que ha hecho el servicio se le anotan en su cuenta a su favor esas horas que ha invertido y la persona que ha recibido el servicio las tiene en contra. Entre las horas invertidas y las recibidas de un socio no puede haber una diferencia mayor de 20 horas», explica Maite Fernández.

Agrega que «todas las personas tenemos que dar tiempo y también que recibir, para que se materialicen las relaciones de igualdad entre las personas. Nadie es tan pobre que no sepa hacer nada ni nadie es tan autosuficiente que no necesite ayuda. Se dice mucho que estamos en una sociedad exclusiva. Ante ello, Auzopolis se configura como un modelo inclusivo, porque el tiempo no lo das, sino que lo intercambias. Lo das cuando puedes y lo recibes cuando lo necesitas».

Gastos

Eso sí, los gastos derivados de los servicios son abonados por las personas que reciben el servicio. «Por ejemplo, yo puede prepararle a alguien una cena pero el precio de los alimentos los paga él, al igual que yo puedo llevar a alguien en coche pero la gasolina la paga él», dice Maite Fernández.

«En la sociedad hay algunos trabajos que gozan de más prestigio social que otros, pero en nuestro proyectos todos se tratan igual. No hay jerarquía, ya que lo que importa es el tiempo que se tarda en ofrecer el servicio y todos tenemos las mismas 24 horas al día», argumenta Maite. «Aspiramos a que las tareas tradicionales se valoricen. Eso de que no saber manejar el ordenador es ser analfabeto funcional no tiene sentido. ¿Y si no sabes utilizar la plancha o la sartén? La gente joven tiene unos saberes y la gente mayor tiene otros».

El proyecto pretende aunar a personas de diferentes clases o procedencias. «Está dirigido a mayores de 18 años pero resulta especialmente interesante para las personas que viven solas. Por ejemplo una persona que vive sola no puede estar en casa para recibir a un técnico del gas. Según el Eustat, en 2001 había en Eibar casi 3.500 personas que viven solas. También hay 1.000 mujeres y 300 hombres solos con un hijo. Los inmigrantes también son un colectivo muy favorecido porque se encuentran solos cuando llegan», matiza.

La participación está abierta a ciudadanos del Bajo Deba pero no descartan a personas de otras localidades.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS