OÑATI. DV. Lascas de madera abandonadas por los aizkolaris, piedras de márgenes del Priorato, fragmentos de vías férreas, material cerámico de construcción encontrado en la playa, latas, metales y hierros de todo tipo son rescatados por Begoña Uriarte en la muestra 'Habitáculos migrados' que mañana inaugura en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura.
La conocida escultora arrasatearra presenta una colección que resume sus últimos años de trabajo entorno a espacio, materia y color en el que se adentra en distintos conceptos, complementarios, de escultura y relieve.
Llevando a cabo una relectura de diversos materiales de desecho, que ella recoge en su entorno original adaptándolos y transformándolos, llega, al final del proceso, a la creación de una obra esencialmente intimista y reflexiva.
Pero Uriarte no trata sólo de descontextualizar esos objetos para crear algo nuevo, sino de hacerlos 'migrar' y, recogiendo su historia, crear al mismo tiempo espacios que puedan acoger a quien los contempla.
Ese interés por evidenciar la interacción naturaleza-hombre se manifiesta según la crítica de arte Mª Elena Morató, en esos elementos que ella rescata de su entorno y en los que se rastrean tanto las huellas del hombre como la acción de los elementos (oxidación, desgaste, erosión...)
Uriarte los encuentra y reubica para transformarlos en habitáculos para el espíritu, un poco al modo de esas 'casas del alma'de las culturas antiguas.
Dilatada trayectoria
Begoña Uriarte nació en Arrasate y desde muy joven compaginó sus estudios con su pasión por la escultura. Tras estudiar Oficialía e Ingeniería Técnica en la Politécnica de Mondragón, se marchó a París a estudiar artes plásticas. Luego durante una larga temporada, de 1978 a 1985 trabajó la escultura en talleres de la zona de Carrara (Italia) participando en exposiciones de la talla de la Bienales Internacional de la Spezia y Carrara. A mediados de los años 80 regresó a Arrasate, realizando varias esculturas en espacios públicos para los ayuntamientos de Mondragón, Zarautz y Olot entre otros. En 1992 llevó su obra a Canterbury (Inglaterra) y en 1997 fue seleccionada junto a otros cinco artistas del estado para exponer en Corea del Sur en el Parque nacional Chiri-San. Luego le dedicó una larga temporada ( 1999-2003) a la Fundación del Vidrio del Barcelona, para centrarse desde entonces hasta ahora en una escultura más intimista y reflexiva que, a partir de mañana y hasta el día 18, puede visitarse en Kultur Etxea.