Martes, 27 de febrero de 2007
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Pedro Manterola | DIRECTOR DEL MUSEO JORGE OTEIZA
«Mendiburu trataba de penetrar en lo profundo de la materia»
Pedro Manterola participa en los actos que se desarrollan estos días en Hondarribia con motivo del 75 aniversario del nacimiento del escultor
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Para Pedro Manterola Remigio Mendiburu fue un personaje excepcional de la cultura vasca y los sitúa a la par de sus contemporáneos Oteiza y Chillida. De su evolución artística destaca la capacidad que tuvo para representar e interpretar la naturaleza.



- ¿Quién fue Remigio Mendiburu?

- Remigio fue una persona extraordinaria y un gran artista. Un hombre muy especial dentro y fuera del mundo artístico. Accesible una veces, porque era amabilísimo, y otras inaccesible porque cuidadaba mucho su intimidad. Además, tenía una actitud introspectiva, actitud que suele ser muy corriente en muchos artistas, pero en Remigio era todavía más acentuada.

- ¿Considera que su vida y su obra están debidamente reconocidas?

- En este país nuestro parece que todo ha sido oscurecido por la escultura de la postguerra con Chillida y Oteiza, como si el horizonte estuviera ya lleno con estos dos personajes y esto no es justo. Sí es verdad que son dos artístas notables. Remigio tenía una intuición, absolutamente distinta. Pienso que no se puede prescindir en la escultura vasca de la presencia de Mendiburu.

--¿Cómo se puede recuperar con más fuerza el vínculo de Mendiburu con la cultura vasca?

- Pienso que no hace falta y que ya está vigente. En mi opinión, lo que representa Remigio Mendiburu es un sentido de la naturaleza que ningún otro escultor vasco ha tenido. La naturaleza obra en él. No es una representación de los símbolos naturales como es el caso de Néstor (Basterretxea) ni una actitud enfrentada a la naturaleza como en el caso de Oteiza, ni tampoco una voluntad de transformar las leyes naturales como es el el caso de Chillida. En cuanto a Mendiburu, se trata de una presencia que él expresaba muy bien cuando hablaba del bosque, cuando hablaba del árbol.

- ¿Hasta qué punto le pudo llegar a perjudicar las críticas vertidas contra el sistema de galerías y la mercanotecnia?

- ¿Pero quién con conciencia no se posiciona en contra de esto? Todos sabemos cómo funciona actualmente el sistema del arte. El otro día me asusté al escuchar en la radio que «el arte es mercado o no es nada», sin más matizaciones. Se me pusieron los pelos de punta. Eso lo dijo algún insensato, pero lo malo es que estas ideas están subyaciendo en el ambiente artístico. Es verdad que el mercado existe y que trata de imponer sus pautas, pero el arte tiene poco que ver con esto. Todo artista sabe que las exigencias del mercado no son más que limitaciones.

- ¿Cuál considera que ha sido la mayor aportación de Mendiburu a la cultura?

- La escultura vasca adquiere una gran dimensión en los años de la posguerra y es característica. Nosotros hemos tenido la suerte de contar en el panorama de los años 50 con un grupo de escultores muy interesantes. Eran interesantes por la misma razón por la que lo era Mendiburu, porque representaban un pensamiento diferente, no vivían en ese cosmos de igualdad, a merced del pensamiento estético internacional. Ésa es la voluntad del mercado, es la voluntad del sistema de las artes, pero Remigio tenía su propia conciciencia, una personalidad muy diferenciada. Esto le hace ser un personaje valiosísimo.

- Al contrario que los autores contemporáneos como Chillida y Oteiza Mendiburu no se centraba por buscar el espacio. ¿Qué era lo que más le atraía?

- En cuanto a que Chillida reflexionara sobre el espacio, eso es discutible. El caso de Oteiza parece más evidenteo. Oteiza busca el espacio como superación de la escultura y del hombre mismo. Es estrictamente un metafísico. Chillida está más relacionado con la materia y su adiestramiento. Es un moralista. Con Mendiburu es esencial el paisaje, la naturaleza. La materia fluye a través de él y de su entorno físico. De ahí a la imagen de la muerte no hay más que un paso.

- Al parecer se le vincula erróneamente sólo con la madera y sus esculturas voluptuosas.

- Hay algunos momentos, efectivamente, en los que la escultura de Remigio es muy sexual, pero no pienso que sus obra tenga nada que ver con la voluptuosidad, como tampoco tiene que ver exclusivamente con la madera. Trabajó todas las maderas posibles e imaginables. La primera obra la hizo con una acacia que sacó de donde hoy en día está situado el aeropuerto de Hondarribia. Utilizó todo tipo de material como piedra, bronce, hierro, cemento... Lo que sí es verdad es que el material en el que se reconocía mejor era la madera, todas las maderas en general.

- Mendiburu llego a decir que «no me interesaban las teorías sobre el arte, sino la propia vivencia»?

- Principalmente, a partir del arte conceptual el artista reflexiona mucho, pero no siempre. Existían otros grupos que detestaban la charla sobre los fundamentos estéticos, los impresionistas, por ejemlo. Mendiburu era muy dado a especular y, sin embargo, no le interesaba la especulación.

- ¿Qué rol tuvo en la creación y desarrollo del grupo Gaur, dedicado a difundir entre la colectividad el arte contemporáneo?

- Mendiburu participó en su creación. Por otro lado, el grupo tenía como principal objetivo la búsqueda de un lenguaje escultórico particular, lo que Oteiza llamaba una estética nacional vasca. Verdaderamente esta estética se intentó en torno a unos artistas de mucho talento en los años sesenta, que tenían interés en buscar aquella estética asociándola a las corrientes artísticas de su tiempo.

 
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