SAN SEBASTIÁN. DV. El escritor Pedro Serrano, nacido en Montreal -1957-, aunque formado en México y Londres, puso voz ayer a sus propios poemas para presentar Desplazamientos, la antogía editada por Candaya que recoge sus tres poemarios publicados: El miedo, Ignorancia y Turba, así como los dos que tiene escritos y están a punto de salir a la luz: Nueces y Ronda del Mig. El escritor azkoitiarra Felipe Juaristi abrió el acto dedicándole un texto en el que glosaba su lírica, que «gusta de rotundidaz y metafísica». El libro incluye un CD en el que el autor recita 21 poemas.
Serrano, que además de poesía ha escrito ensayo y ha traducido al poeta irlandés Matthew Sweeney y a Shakespeare, leyó los poemas La lluvia seca y La casa, de su libro El miedo (El Tucan de Virginia, México 1986), para mostrar como en aquella etapa de su vida, «con a penas 18 años», su poesía era «descriptiva, realizada con una cierta distancia», en la que el tema común «era el sentimiento de miedo que se desprende».
De Ignorancia (El Equilibrista, México 1994), Pedro Serrano recitó los poemas La desterrada y Naturalezas muertas. Según el poeta, en éstos el distanciamiento no se produce de las cosas sino que «es un distanciamiento de mí mismo, preocupado de mi excesivo ensimismamiento».
En Turba (Ediciones Sin Nombre, México 1994), Serrano explicó que «todo es turba todo el tiempo. Lo mismo la turba que significa barullo, que la turba que es material reposado del que se saca el güisqui». Por eso, «en este libro los poemas no tienen título, porque todos son turba». Para mostrar esa «turbamulta» (como lo calificó Juaristi) de imágenes «que se mueven y se asientan, que van de lo interior a exterior y viceversa», Serrano leyó tres fragmentos de diferentes piezas.
Para finalizar, Serrano recitó Puerto y Serpiente de su libro Nueces que saldrá en breve, que «tiene la capacidad de acogerse a las realidades que se vive en este momento». Realidades «como nueces, redondas y duras, pero que al abrirlas tienen mil recovecos». De Ronda del Mig, titulado así porque casi todo él está escrito durante su estancia en Barcelona, leyó el poema Cuatro pájaros.