IRUN. DV. Y por fin llegó el invierno a la ciudad, tras pasar las dos primeras semanas de enero con jornadas soleadas y temperaturas más propias de la primavera que de esta época del año. Sin embargo, el invierno decidió presentarse esta semana en la ciudad y, además, lo hizo con ganas. El pasado martes, el temporal llegó a Irun en forma de granizo y ayer, de nieve.
Los primeros copos comenzaron a caer en la ciudad pasadas las ocho de la mañana. Al principio lo hicieron tímidamente, pero conforme fueron pasando las horas empezaron a caer con más intensidad, hasta cubrir Irun con un blanco manto. Poco tardaron los ciudadanos en salir a la calle para fotografiarse frente a la Casa Consistorial o para crear su primer muñeco de nieve del año.
Sin embargo, quienes más disfrutaron de la primera nevada de este 2007 fueron los más pequeños. Los estudiantes de los centros escolares irundarras fueron de los primeros en disfrutar de esta fría, pero entretenida jornada de nieve.
Diversión asegurada
En el colegio El Pilar, cuando apenas restaban cinco minutos para que los alumnos salieran de clase, los jardines del centro escolar irundarra se encontraban tranquilos y casi vacíos. En un rincón del patio, los hermanos Iván y Raquel disfrutaban de una mañana atípica en la ciudad. «Estoy escribiendo mi nombre», decía Iván mientras presionaba con fuerza sobre la nieve. Tanto él como su hermana parecían estar divirtiéndose a pesar de que el mercurio no superaba el grado centígrado. «¿Tengo las manos frías!», decía Raquel mirando a su madre. «Luego iremos a casa a coger unos guantes y saldremos al parque a jugar un rato y a sacar fotos», les decía.
Segundos después de que sonara el timbre que anunciaba el final de la clase, una avalancha de niños salía en dirección al jardín para rebozarse en la nieve y jugar durante un rato. Como suele ser habitual cuando los copos cuajan en el suelo, los niños de El Pilar prepararon su munición y pronto comenzaron una peculiar batalla campal en el patio con una inofensiva arma sobre sus manos: enormes bolas de nieve.
«Es que no hemos podido salir en el recreo y por eso ahora tenemos muchas ganas de jugar», se excusaba Unai mientras noqueaba a su compañero lanzándole una bola. «Los profesores nos han dicho que nos quedáramos en clase y claro, no hacíamos más que mirar al patio para ver si seguía nevando porque nos daba miedo que parara y que no pudiéramos jugar».
No tenían de qué preocuparse, la nieve seguía cayendo copiosamente en la ciudad. «Esperamos que cuando la clase termine por la tarde todavía haya nieve», comentaban Zoila y Paula, «igual subimos a Peñas de Aya a jugar un rato con el trineo». Zoila le recordaba a Paula que ella no tenía un deslizador, «así que creo que me llevaré un plástico al monte, lo abriré por la mitad y ya está».
No todos tenían ganas de pelea. Había niños más tranquilos como Eneko, que decidió hacer una enorme bola para «hacer mi primer muñeco de nieve este año, tenía muchas ganas. Es que hasta ahora no ha hecho ni frío, ni ha nevado, ni nada», decía en euskara.
Los alumnos de El Pilar se divirtieron durante un rato en el patio hasta que sus padres, que esperaban pacientemente tras las verjas del colegio, decidieron que era hora de irse a casa para comer y quitarse la humedad que llevaban encima.