Jueves, 25 de enero de 2007
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El presidente de Israel se niega a dimitir mientras el fiscal no le procese oficialmente
Katsav, acusado de violación y acoso sexual, ha pedido cesar tres meses en el cargo para poder probar así su inocencia «La ley no me exige renunciar y no me rendiré a las calumnias»
El presidente de Israel se niega a dimitir mientras el fiscal  no le procese oficialmente
El presidente Katsav acompañado por su esposa, Guila, llega a la rueda de prensa en Jerusalén. [REUTERS]
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JERUSALÉN. DV. Manteniendo la calma a duras penas, descomponiéndose a ratos hasta el punto de llegar a gritar a los periodistas del Canal 2 israelí en medio de la sala de prensa de la residencia presidencial y flanqueado por su esposa, Guila, Moshe Katsav anunció ayer por la tarde en Jerusalén que no renuncia. Que permanecerá en el cargo que desempeña desde el año 2000 para ejercer su «obligación» a defenderse, y que no se marchará a menos que el fiscal general del Estado, Menahem Mazuz, decida finalmente procesarlo por los cargos de violación, abusos sexuales, fraude y obstrucción a la Justicia por los que el martes le comunicó formalmente que tenía intención de llevarle a los tribunales.

Katsav rechazaba así la dimisión inmediata que le han reclamado diputados de todo el espectro de la Knesset, el Parlamento israelí, y, a última hora de la tarde, también el propio primer ministro hebreo, Ehud Olmert. Que en su intervención en una conferencia en Herzliya, señaló: «no me cabe la menor duda de que el presidente no puede continuar en su puesto y de que debe abandonar la residencia presidencial», con lo que arrancó una ovación al público asistente que el premier respondió lamentando que, el de ayer, era «un día triste para el Estado de Israel».

Renuncia voluntaria

No hay renuncia voluntaria pero, no obstante, los abogados del presidente presentaban por la mañana una solicitud ante la Knesset para que sea eximido de sus funciones de forma temporal durante tres meses. Un camino intermedio que, de ser autorizado mediante votación en la Cámara, permitirá al jefe del Estado continuar nominalmente en el puesto, pero a la vez gozar de inmunidad mientras asiste a la última audiencia preliminar que le ha concedido Mazuz, y en la que Moshe Katsav espera presentar nuevas pruebas con las que eludir el juicio 'in extremis'.

El Comité de la Cámara parlamentaria, competente para respaldar en su caso la solicitud de suspensión temporal del presidente, podría reunirse hoy mismo para votar el requerimiento, que prosperará con el pronunciamiento a favor de 13 de sus 25 miembros. Pero paralelamente, indignados por lo que entienden una maniobra dilatoria que sólo contribuirá a dañar más la imagen de la Presidencia, una treintena de legisladores -diez más de los necesarios, según marca la ley- ya suscribieron ayer un documento promovido por la facción del Meretz y los laboristas para solicitar que se inicie el proceso de destitución, que se consumaría en pleno con el voto a favor de 90 de los 120 representados en los escaños.

Sabedor de que en el Parlamento ya hay intenciones de poner en marcha la maquinaria para provocar la marcha que él mismo no ha presentado por iniciativa propia, Katsav extremaba ayer sus declaraciones de inocencia y su derecho a continuar en tanto no sea oficialmente procesado. «La ley no me exige dimitir, el fiscal general no me ha exigido dimitir, y no estoy dispuesto a rendirme a las calumnias ( ). Pero si el fiscal general decide presentar el acta de acusación, me comprometo a dimitir: no me quedaré aquí ni un segundo mas», fueron sus palabras. Incluidas en un largo alegato, tras el que no aceptó responder preguntas, y en el que advirtió que luchará «hasta el último respiro» para limpiar su nombre. Que no bajará la cabeza «para dejar que atropellen» su honor «aunque -advirtió- tenga que luchar una guerra mundial». Y empezó ayer mismo explotando sin concesiones un papel de víctima, arremetiendo especialmente contra la prensa, a la que acusó de haberle sometido «a un linchamiento mediático», una caza de brujas.

 
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