PARÍS. DV. El político y académico francés Jean François Deniau, amigo personal del rey Juan Carlos y embajador en España en 1976 y 1977, falleció ayer en su domicilio de París, a los 78 años, víctima de un cáncer de pulmón. Soldado, diplomático, novelista, marino, aventurero, diputado y varias veces ministro de la centrista UDF, este convencido europeísta fue uno de los artesanos del Tratado de Roma y un infatigable defensor de los derechos humanos.
En la hora de las semblanzas elegíacas, los necrólogos recordaban que Deniau cruzó el Atlántico en catamarán a los 67 años tras sufrir un triple puente coronario, la implantación de un marcapasos y la pérdida de un pulmón. El viejo lobo de mar, que acumulaba quince anestesias generales y media docena de carteras ministeriales, miembro de la Academia francesa desde 1992 y de la de Marina desde 1999, fue un apasionado por la vela y surcó las aguas políticas sin formar olas a derecha e izquierda. Convivió con la guerrilla en Eritrea, secundó a los camboyanos del príncipe Sihanuk, luchó a favor de los misquitos en Nicaragua y estuvo a punto de perecer en Líbano.
Deniau fue embajador de Francia durante los delicados tiempos de transición en los que París obstaculizaba el ingreso en la CEE y permitía el santuario de ETA. En sus memorias, tituladas Siete Vidas, llama familiarmente «Juanito» al rey y recuerda sus pinitos taurinos ante los que Carmen Ordóñez exclamó: «Eres el hombre más valiente que he visto», según su propio recuerdo interesado.
A modo de resumen de una biografía generosa en la desmesura, el riesgo y el desafío, el primer ministro Villepin, rindió homenaje al «hombre y actor de las grandes causas de su tiempo: la construcción de Europa; el combate de los derechos humanos en Camboya, Eritrea, Líbano o Afganistán; la literatura y el mar, que este escritor-navegante confundía en una misma pasión».