Jueves, 25 de enero de 2007
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La 'mano profunda' del Watergate
Fallece a los 88 años Howard Hunt, el ex agente de la CIA que organizó el fallido robo de secretos políticos demócratas que costó la presidencia a Nixon
La 'mano profunda' del Watergate
El ex agente de la CIA Howard Hunt gesticula en su casa de Miami. [AP]
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WASHINGTON. DV. En las cloacas de la política habitan personajes como Howard Hunt, ex agente de la CIA que ayer desapareció para siempre en virtud de una mortal neumonía, a los 88 años de edad. Un final poco excepcional, en un hospital de Miami, para un personaje con un historial difícilmente comparable en la trastienda del poder, empezando por la fallida incursión, en 1972, para espiar las actividades del Comité Nacional del Partido Demócrata, situado en el edificio Watergate de Washington, que terminó por costarle la presidencia a Richard Nixon.

Como una especie de siniestro Forrest Gump de la guerra fría, el incomparable historial de Howard Hunt incluye un exitoso golpe de Estado en Guatemala; la planificación de aspectos políticos en la chapucera invasión de bahía Cochinos, en Cuba; fue uno de los facilitadores de la muerte de Ernesto Che Guevara, en Bolivia y tuvo ocurrencias como provocar un incendio en la sede de la Institución Brookings, un think-tank (centro de investigación política) de centroizquierda en la capital federal, para tapar la sustracción de documentos, allí realizada con anterioridad. Andanzas inefables donde también se incluye el intimidatorio robo del historial psiquiátrico de Daniel Ellsberg, el analista que filtró los históricos papeles secretos del Pentágono sobre la guerra de Vietnam. Todo dentro de las responsabilidades de Howard Hunt en la unidad de fontaneras de la Casa Blanca, encargada de acabar con desagradables filtraciones en el seno de la Administración Nixon.

Tras veinte años como funcionario de la CIA, reconvertido en un bien pagado especialista en trabajos sucios con fines políticos, el momento culminante de su carrera llegaría durante la noche del 17 de junio de 1972, cuando la pandilla de exiliados cubanos que había contratado fue detenida con las manos en la masa en el edificio Watergate. El número de teléfono de Howard Hunt, en poder de los detenidos, fue el que sirvió para conectar ese robo de tercera con la Casa Blanca y el comité para la reelección de Richard Nixon.

Chantaje

En una de las grabaciones decisivas para implicar al Despacho Oval en el caso Watergate, el letrado de la Casa Blanca John Dean se quejaba al presidente, en marzo de 1973, de que Howard Hunt les estaba chantajeando y exigiendo bastante dinero adicional. A lo que Nixon respondió: «Si necesitas dinero, lo podrías conseguir No es fácil, pero se podría hacer». Al final, la mano profunda que sabía demasiado tuvo que cumplir 33 meses de cárcel antes de reconvertirse, una vez más, en un prolijo escritor de novelas de espionaje. Amargado porque Nixon nunca le defendió y porque Reagan le negó un perdón presidencial, una de las últimas reflexiones de Hunt sobre su papel en Watergate fue lamentarse de no haber contado para ese encargo especial con la gente adecuada.

 
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