WASHINGTON. DV. Pese a las nuevas ofertas para reconstruir el consenso político creado por el trauma del 11-S y destruido por la guerra de Irak, no ha sido necesario esperar mucho tiempo para enterarse de la reacción del Congreso de Estados Unidos a las palabras del presidente. Al día siguiente del 'conciliador' discurso sobre el estado de la Unión, en el que el presidente Bush advirtió sobre las «dolorosas y enormes» consecuencias de una derrota en el pulso iraquí, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado escenificó un repudio parlamentario sin muchos precedentes sobre la sabiduría militar de la Casa Blanca.
Según enfatizó el presidente demócrata de ese decisivo comité, el senador Joseph Biden, la resolución de censura «no es un intento de avergonzar al presidente, sino de evitarle una significativa equivocación con respecto a nuestra política en Irak». Planteamiento respaldado por republicanos como el senador Chuck Hagel, veterano de Vietnam, que con vehemencia denunció ayer «un juego de ping-pong con las vidas de nuestros soldados».
Para este ex marine, el Senado de Estados Unidos tiene la obligación de pronunciarse ante «la cuestión que más divide a este país desde Vietnam». Según el político de Nebraska, con sus propias ambiciones presidenciales, estas responsabilidades son muy duras, «pero el que quiera un trabajo seguro que venda zapatos». Según Hagel, «todos nosotros debemos estar muy seguros de lo que estamos haciendo, antes de poner otros 22.000 estadounidenses en esa trituradora».
Este debatido pronunciamiento calificaría los refuerzos ordenados por la Casa Blanca como contrarios a los intereses nacionales de Estados Unidos. La resolución triunfante en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara alta, donde los demócratas ocupan once puestos frente a los diez de los republicanos, irá a un debate en el pleno del Senado, previsto para la próxima semana. La gran cuestión será cuántos conservadores se unirán a estos planteamientos críticos contra la gestión bélica de Bush.
Para conseguir el mayor respaldo posible, el senador Biden se ha declarado partidario de introducir cambios puntuales. Pero incluso, los senadores republicanos que no quieren cuestionar a Bush como comandante en jefe empezaron a expresar sus dudas sobre los beneficios de una escalada militar en Irak. El portavoz republicano en el Comité Exteriores, el respetado senador Richard Lugar, se atrevía a apuntar su falta de confianza en que el plan del presidente vaya a tener éxito. Aunque no por ello dejó de calificar la resolución como «la herramienta equivocada en este punto del debate».
La oportunidad
En su discurso anual al Congreso, Bush solicitó «una oportunidad» para demostrar que su nueva estrategia puede funcionar. Sin embargo, la senadora republicana por Maine, Susan Collins, se preguntó «si el reloj se ha agotado ya en Irak», especialmente cuando los militares del Pentágono son percibidos «no como liberadores sino como ocupantes». Tampoco faltaron advertencias sobre la sabiduría y oportunidad de cuestionar a la Casa Blanca en tiempos de guerra. Según la senadora republicana por Texas, Kay Bailey Hutchinson, «lo peor que podemos hacer como Congreso es debilitar al presidente internacionalmente».
Los demócratas han indicado que la resolución de censura es solamente el primer paso entre las medidas de presión para detener el despliegue de refuerzos en Irak, que previsiblemente se prolongará durante los próximos cinco meses. Otra posibilidad sería rescindir la autorización de uso de la fuerza aprobada por el Congreso en 2002. Además de presiones legislativas más drásticas como limitar el número de tropas en Irak o mermar los presupuestos bélicos del Pentágono.
La resolución insiste de forma taxativa en que EE UU «transfiera, bajo un calendario apropiadamente expeditivo, al Gobierno iraquí y a sus fuerzas todas las responsabilidades en materia de seguridad interna, y el control de la violencia sectaria». También se insiste en que la Casa Blanca contacte a países de la región para organizar un proceso de paz y reconciliación en Irak con respaldo internacional.