Jueves, 25 de enero de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

ALFONSO SASTRE AUTOR TEATRAL
«Ya vivo más allá de la esperanza estadística»
Estrena en Donostia '¿Han matado a Prokopius!' coincidiendo con un momento de gran interés en el teatro español hacia su obra y su figura como autor
«Ya vivo más allá de la esperanza estadística»
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
LA OBRA
Título: ¿Han matado a Prokopius!

Autor: Alfonso Sastre

Producción: Justo Alonso

Publicada: Editorial Hiru. 1996

Dirección: Francisco Vidal

Intérpretes: Fernando San Segundo, Ana María Ventura, José Hervás, Julián Navarro, Maite Jiménez, Leire Ruiz, Almudena Moreno, Juan Luis Garrido.

Duración: Dos horas

Lugar: Teatro Principal.

Fechas: Viernes 26, sábado 27 y domingo 28.

Horario: 20 horas.

Sinopsis: Isidro, un policía falangista y borracho, y Pepita, su ayudante, investigan la muerte de un dirigente de Herri Batasuna.

Publicidad

A punto de cumplir 81 años, el escritor madrileño afincado en Hondarribia ve cómo tras un largo periodo de silencio escénico su teatro vuelve a representarse, se organizan jornadas con él como protagonista y una colección de sus textos escogidos está a punto de publicarse. Mañana se estrena en Donostia ¿Han matado a Prokopius!, una tragicomedia de ambiente policíaco y escenario político. Un día después en Madrid se pone de largo una nueva versión de ¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás?, que recrea los últimos días de vida del escritor Alan Poe. Y para el próximo mes la compañía Animalario estrena en el Centro Dramático Nacional la adaptación que Sastre hizo de la obra de Peter Weis, Marat Sade.



- ¿Está Alfonso Sastre de moda?

- No lo sé, pero los movimientos de atención y desatención en la literatura en general, pero sobre todo en el teatro, son imprevisibles. De pronto, sobre un autor o sobre un intérprete recae una gran atención y de la misma manera en otro momento decae esa atención. Conmigo lo curioso es que han coincidido muchas cosas en poco tiempo, pero las gentes interesadas en que ocurriera trabajaban en ello desde hace tiempo. Y, bueno, esa coincidencia puede provocar una moda. Pero lo que hoy ya no existe es la imagen del autor consagrado. Era difícil ser representado, pero si ocurría y había un éxito, casi se situaba uno como consagrado y ya no era sometido su destino a esas zozobras y azares. Ahora las cosas van de aquí para allá, se me juntan todos estos eventos, pero luego puede pasar que no vuelva a estrenar en otros once años.

- ¿Esta coincidencia sobre obras suyas la vive como un homenaje también al teatro español?

- Sí, en estas jornadas sobre mi obra se ha dicho eso, que aunque estuviera personalizado en mí , también comportaba un cierto homenaje a los autores del teatro español. Varios colegas, como Rodríguez Méndez, Domingo Miras o Jerónimo López Mozo, autores de una generación posterior a la mía, estaban ahí, como si consideraran que lo que está ocurriéndome a mí de algún modo significaba también algo para ellos. Me he sentido bien acompañado.

- Todavía resuena aquella famosa frase suya de «que le zurzan al teatro español». ¿Este interés renovado por su obra le devuelve la confianza en el teatro?

- Ja, ja, ja. Es verdad, se ha recordado mucho el «que le zurzan». Hoy precisamente ha habido una ponencia en la que se afirma que aquello fue una broma mía, que lo que hacía es preparar la transición de la tragedia a una propuesta de género cómico.

- ¿Entonces esa frase ya la ha sustituido por otra?

- No sé, no sé, vamos a dejarlo en suspenso, ja, ja, ja.

- ¿De qué le apetece escribir ahora?

- Estoy escribiendo algo a propósito de unas propuestas que tuve cuando se empezó a ensayar ¿Han matado a Prokopius!. Sucede que en esta obra hay momentos pirandellianos, cuando los personajes se dan cuenta de que lo son e increpan al mismo autor. Eso me hizo reflexionar sobre qué sentido tenía incorporar ese tipo de situaciones y me puse a escribir un libro que es en lo que estoy. Se titulará probablemente Pirandello no tiene la culpa. Y después haré dos variantes más con Isidro y Pepita, los protagonistas de esta tetralogía iniciada con Prokopius, que serán contratados para investigar una muerte que puede haber sido un suicidio o también un homicidio. La acción les lleva a Noruega y cuando preguntan dónde está ese caso, les contestan que donde ocurre es en una obra de Ibsen, que tienen que penetrar en esa obra y ver qué es lo que realmente ocurrió allí. Sobre ese tema ya escribí en El extraño caso de los caballos blancos de Rosmersholm. Ahora quiero hacer dos variantes más y en eso estoy.

- ¿Siente que este reconocimiento que le hacen llega tarde?

- No, no. Es un poco tarde ya desde hace años puesto que yo estoy viviendo más allá de la esperanza estadística, que creo que está en los setenta y cinco años para los hombres. Y voy a cumplir ochenta y uno, por tanto cualquier cosa que ocurra ahora se puede decir que ha llegado tarde. Si hubiera sucedido hace quince años hubiera sido mejor. Pero claro, esto y cualquier otra cosa que yo haga ahora se está moviendo en una fase de futuro corto e, incluso, cortísimo. Así que si alguna cosa feliz ocurre puedo pensar que llega tarde.

- ¿Qué ha significado últimamente tantos años de escritura teatral sin ser representado?

- Evidentemente una frustración. Nunca he pensado ni he dicho que escribo para mí, como una mera función de expresión. No, siempre he dicho que la literatura, el arte del teatro, tiene dos ingredientes muy importantes. Uno es la expresión, que se cumple en el hecho de escribir, y el otro es la comunicación. Cuando falta uno de esos dos elementos, el acto no está concreto y por tanto se siente frustración. No ha terminado una obra que no cumple su destino de ser proyectada socialmente. Pero estos días, en las charlas que hemos tenido, también ha surgido el tema de los aspectos positivos que puede tener no ser representado. Que no te representen te libera de los compromisos con el medio teatral, un medio que es muy reaccionario. Y es casi irremediable ajustarse al medio para poder estrenar.

- Pone el ejemplo de Valle Inclán.

Si porque si Valle Inclán no habría escrito los Esperpentos si hubiera sido admitido por el medio profesional del teatro español . Porque por muy libertario e independiente que él fuera, el ajustarse al medio le hubiera determinado, sin darse cuenta, a aceptar los prejuicios y presupuestos de ese medio. Y, además, se hubiera sentido feliz por el hecho de ser admitido y no habría tenido el grito de rebeldía que supone decir no tengo nada que ver con el teatro y por eso escribo lo que me da la gana. Así que también el éxito puede ser malo y el fracaso bueno.

- Dígame algo sobre ¿Han matado a Prokopius!- Es un homenaje al género negro. He sido muy buen lector de novela negra y del género de terror.

- ¿Es también teatro político?- Además de ese carácter de género negro, esta primera parte de la tetralogía tiene una dimensión política. La segunda es de super ficción o fantasía. La tercera es policíaca sicológica. Y la cuarta un divertimento metafísico.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS