Justa no, justísima y me quedo corto, la indignación del PP ante la postura de los demás partidos del arco parlamentario madrileño, negándose a debatir sus propuestas destinadas a agravar la Ley por la Libertad y contra el Terrorismo. Conmovedora la dolorida vehemencia de su líder, denunciando la cerril cerrazón del Congreso, que acepta porque no le queda más remedio, la presentación de las propuestas y anuncia al mismo tiempo su negativa a debatirlas. Es más que ceguera dicen, es más que estupidez política, es una gravísima injuria a la esencia misma de la democracia. ¿Cómo se entiende en un Estado de Derecho, en una Democracia moderna, que un partido político lleve al Parlamento unas proposiciones de ley cuyo debate no se acepta? ¿Dónde está el más elemental respeto parlamentario?
Muchos que no somos del PP, estamos completamente de acuerdo en este caso y apoyamos firmemente sus exigencias.
Esta magnífica postura nos hace estar seguros de que el PP y su líder tan coherentes y consecuentes como siempre, serán los primeros en defender el debate, la próxima vez que el lehendakari Ibarretxe presente la propuesta de Nuevo Estatuto para Euskadi, que aprobada por mayoría absoluta del Parlamente Vasco el 30-12-04 y presentada por el lehendakari en el Congreso de Madrid el 1-02-05, recibió el mismo desprecio del Parlamento español que ahora conoce el PP. Y puestos a presentar propuestas, sugiero a todos ellos, que completen y perfeccionen eso que llaman «estado de derecho», promulgando al más alto nivel una Ley del Embudo en la que la entrada sea tan ancha como posible para que pueda caber todo lo que les dé la gana y la salida tan estrecha también como posible, para que no nos duela tanto cuanto nos la metan.