Dentro de ocho meses partirá rumbo a Chile. Una vez allí su desafío será la Antártida. Álvaro de Marichalar y su moto acuática volverán a la carga en noviembre con una nueva aventura «complicada y muy arriesgada». 450 millas que separan Punta Arenas de la punta de Antártida tendrá que recorrer el viajero, en unos veinte días y navegando 14 horas diarias en un mar «muy conflictivo» y con la complicación añadida de tener que atravesar el paso de Drake, «uno de los puntos de cruce de océanos más peligrosos del mundo», asegura el aventurero.
Marichalar ha pasado unos días entre Azkoitia, San Sebastián y Getxo para atar los últimos cabos de sus próximas expediciones. «En Azkoitia tengo a mi gran colega Juan Ignacio Uria, y en Getxo al navegante José Luis Ugarte, que junto a De la Cuadra Salcedo, es mi padrino del alma. Estos tres amigos llevan más de veinte años asesorándome en cuanto a rutas y experiencias», afirma el viajero quien confiesa que «la opinión de Ugarte es primordial para mí; es una de las personas que mejor conoce los mares del planeta».
La ruta de Urdaneta
Pero su reto no acabará en la Antártida. En mayo de 2008 se cumple el V Centenario de la muerte del navegante guipuzcoano Andrés de Urdaneta, que descubrió una nueva ruta comercial entre Manila y California que evitaba la influencia negativa de los vientos alisios. Tal y como explica Marichalar, «mi idea es repetir este maravilloso viaje para recordar y ensalzar la figura de un vasco que dio con un recorrido llamado el contraviaje. Siempre intento vincular mis travesías con efemérides o acontecimientos históricos, como ya lo hice en junio del año pasado con la expedición Hong kong-Tokio, que en su día hiciera el navarro San Francisco Javier, con el que estoy emparentado y al que aprecio sinceramente».
Y precisamente hoy parte a Tokio para presentar sus vivencias sobre esta aventura que resultó ser toda una odisea. «Una sucesión de temporales y momentos de mala mar, además de varias averías en mi moto acuática complicaron la travesía. Ahora llego allí a contarlo en directo y a intentar concienciar a la gente con mensajes de respeto al mar, solidaridad entre países, denuncias de agresiones contra la naturaleza o de una vida sana contra la droga».
Con once records Guinness a sus espaldas y «más vital que nunca», Marichalar ha pasado en San Sebastián unos días de trabajo y ocio. «Viajar es mi hobby, una afición que me hace sentir vivo y a la que he dedicado 24 años de mi vida». El «viaje» a Donostia de este agente inmobiliario de 45 años, ha resultado «fructífero y muy turístico. Me ha gustado la fiesta de San Sebastián, que aún no conocía, y la ciudad está cada día más bonita. Es impresionante. Odón Elorza está haciendo cosas realmente preciosas».