Lunes, 22 de enero de 2007
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CONTRAPORTADA
Las más flacas, a París
Hoy se inician en la capital gala los desfiles de alta costura en los que no habrá trabas a las minitallas y primarán las modelos desconocidas sobre las 'top model'
Las más flacas, a París
Dos modelos parisinas con minitalla. [CHRISTOPHE KAHN / REUTERS]
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De espaldas a la creciente toma de conciencia internacional sobre la extrema delgadez de las maniquíes, y la peligrosa influencia de su imagen en millones de mujeres, París abre hoy sus desfiles de Alta Costura para la primavera verano 2007 sin introducir cambios al respecto sobre las pasarelas. Este no es, de todas formas, el tema que inquieta en la capital de la moda , donde solo algunas grandes firmas como Christian Dior o Jean Paul Gaultier suelen ofrecer fisonomías femeninas alejadas del ideal habitual. De momento, la fiesta se prepara sin interferencias, concentrada como está la Alta Costura nacional en su supervivencia, que este mes de enero pasará por un creciente número de desfiles respecto a la temporada pasada, lo que llevó a aumentar en un día el calendario de colecciones, que terminará el jueves. En total habrá 28 desfiles oficiales, promesas de grandes momentos como los de Chanel y Dior, firma que celebra en 2007 sus diez años con el modisto gibraltareño John Galliano al frente. Además, un sinfín de marcas mostrarán sus diseños en paralelo, entre ellas algunas de las más grandes, como Louis Vuitton.

Todo parece indicar, asimismo, que la presentación de la futura temporada estival pasará de nuevo por hacer desfilar a mujeres cada vez más jóvenes, sin formas, y, si es posible, desconocidas. Ya no se estila hacer portar una colección de lujo por voluptuosas y superconocidas modelos como Naomi Campbell o Linda Evangelista. El colectivo llegó a adquirir tal celebridad desde los podium en la década de los 80 y 90 que, además de eclipsar los modelos que lucían, su presencia en un desfile multiplicaba de manera extraordinaria los costes de su organización. En estas condiciones, la homogeneidad física de las mujeres convocadas sobre las pasarelas de los grandes y pequeños modistos desde hace ya varios años no puede sorprender.

Cada vestido, abrigo, chaqueta, bolso o camiseta destaca así sin competencia alguna, fundido en la marea de maniquíes de talla y peinado similar, maquilladas de manera parecida. Esta renovación continua de maniquíes, garantiza la imposibilidad casi absoluta de que una belleza o un grupo de bellezas pueda volver a acaparar la atención de temporada.

No es de extrañar, en estas condiciones, que los modistos soliciten a agentes y modelos «la chica del momento», es decir, ante todo, una cara nueva. Sorprende, en cambio, e inquieta, la evidencia de que las maniquíes tienden a ser cada temporada muy delgadas, más jóvenes, sin apenas formas.

Si Barcelona, Milán, Nueva York y Londres han tomado en los últimos meses diferentes medidas para proteger a las modelos de las exigencias de una delgadez peligrosa para su salud, París, de momento, no parece querer entrar en el juego a pesar de las presiones.

El circulo se cierra, pero el presidente de la Federación Francesa de la Costura, Didier Grumbach, no ha cambiado de opinión en los últimos meses, desde que Madrid impusiese por primera vez en el mundo un índice de masa corporal mínimo como condición indispensable para poder subir a una de sus pasarelas.

 
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