Barcelona 20/0 /2007
La existencia de formaciones ultraderechistas es un reto para los partidos democráticos. Socialdemócratas, democristianos y liberales, fundadores todos ellos de la UE, deben buscar en sus debilidades y rutinas las grietas por donde crece el inquietante fantasma reaccionario. Es el primer paso para combatirlo. Curiosamente, hasta hoy, en España no ha cuajado un partido de ultraderecha, lo cual es positivo. Pero esta realidad sugiere, por otro lado, la necesidad de revisar a fondo algunos discursos y actitudes actuales de la derecha democrática española y sus aledaños